El JRPG ha evolucionado mucho desde los 90. Tras su gran explosión en PlayStation y SNES, el mercado de los títulos de rol japonés se dividió, principalmente, entre las consolas PlayStation y las de Nintendo. Tales of Symphonia nació como un exclusivo de GameCube y poco después se publicó en otras plataformas. ¿Es este el mejor Tales of? Hoy vamos a hablar de uno de los JRPG más famosos de GameCube y también de uno de los más celebrados de su saga.

El género JRPG ha estado evolucionando de manera constante en los últimos años. A pesar de haber sido acusado en ocasiones de estancamiento, esta década nos ha traído obras tan reconocidas como Xenoblade Chronicles (2011), The Last Story (2012) Ni No Kuni (2013) o el muchísimo más reciente Persona 5 (2017), entre muchos otros.

La saga Tales of también se ha mantenido en buena forma, y nos ha traído en los últimos años videojuegos como Tales of Graces (2009), Tales of Vesperia (2008), Tales of Xillia (2011) o Tales of Berseria (2017). Algunos han recibido mejores críticas o ventas que otros, pero los lanzamientos constantes que recibe la franquicia nos muestra que goza de una buena salud.

Sin embargo, hay un videojuego en el que se inspiran y construyen casi todos los títulos de la serie Tales of. Y muchos otros que no forman parte de ella, también. Fue uno de los lanzamientos más importantes de la saga en su día (al menos, en Occidente) y por su calidad es uno de los JRPG favoritos de no pocos usuarios.

Hoy vamos a hablaros de Tales of Symphonia (2003), el videojuego que modernizó la serie Tales of y que sigue siendo hoy uno de los JRPG más importantes de Nintendo GameCube (y de PlayStation 2, aunque sea solo en Japón).

Un tratado de paz forzado

Hace miles de años, existió un gran árbol que era la fuente de todo maná. Sin embargo, un día comenzó una cruenta y larguísima guerra entre dos poderosas naciones. El legendario héroe Mithos logró poner fin a ella, pero ese gran enfrentamiento bélico hizo que el árbol se secara. Tras eso, la diosa Martel ascendió a los cielos y desapareció dejando el siguiente mensaje: “Si alguna vez durmiere, despertadme, pues de lo contrario el mundo será destruido”.

Por ese motivo, los ángeles le regalaron al mundo un Elegido que debía dirigirse a la gran Torre de la Salvación. Este hito marcó el inicio de la regeneración del mundo.

Ahora mismo, Colette, la Elegida, deberá realizar dicha tarea para regenerar Sylvarant. En ese peligroso viaje de peregrinación será escoltada por otros personajes, entre los que está Lloyd Irving, un joven espadachín. El grupo tendrá que sortear muchos peligros y enfrentarse a numerosos enemigos para lograr cumplir su misión…

El esquema jugable de Tales of Symphonia es sencillo y clásico, siguiendo el estilo de los RPG de SNES en los que se inspira: tenemos un enorme mapa del mundo por explorar, diversos pueblos y ciudades que visitar y peligrosas mazmorras llenas de monstruos.

Las mazmorras son bastante interesantes, y no se centran en obligar al jugador a participar en un combate detrás de otro, sino en la jugabilidad: para superarlas, hemos de resolver varios puzles en cada una. Son sencillos y cortos, pero muy estimulantes.

En cierto modo, las mazmorras recuerdan a lo visto en Golden Sun (2001), aunque en el RPG de GBA los puzzles sean algo más complejos y variados. En general, el trabajo realizado en ellas es indudablemente bueno, pero Namco podría haber explorado más posibilidades: eso quizá habría hecho más interesante el título, y habría habido más diferencias entre unas y otras.

El esquema de batalla empleado recuerda a algunos títulos de lucha: podemos asignar ataques especiales al botón B y a una dirección del stick analógico, y combear ataques débiles utilizando el A. Nuestro personaje puede moverse libremente: en Symphonia no hay turnos. Este sistema es muy dinámico, ya que podemos defendernos, realizar ataques en cadena, emplear objetos y dar órdenes a nuestros compañeros en tiempo real. Decidimos a qué enemigos atacamos empleando un sistema de fijado parecido al visto en títulos como The Legend of Zelda: Ocarina of Time (1998): con el botón R marcamos a un enemigo, y pulsándolo de nuevo podemos cambiar nuestro objetivo.

¿Qué tal ha envejecido?

Tales of Symphonia se nota muy fresco hoy en día. Sus gráficos, de estilo cel-shading, trataban de imitar los dibujos anime, y aunque se nota que son antiguos, han envejecido de manera más que aceptable. Los personajes son expresivos y recuerdan a los dibujos de animación japoneses. Lógicamente, no puede compararse con Tales of modernos o con títulos como Xenoblade Chronicles 2 (2017) en este aspecto, pero sentó unas bases artísticas en las que se han inspirado numerosos videojuegos del género de los últimos 15 años.

De hecho, en lo que se refiere a la vertiente artística, Tales of Symphonia no solo cumple, sino que además destaca. Namco decidió arriesgarse en su RPG y ha logrado que el título parezca una bonita película de dibujos animados (y más de una escena anime encontraremos, como en Xenogears, 1998). Aún con todo, quizá por la falta de experiencia en este sistema, la potencia bruta de Nintendo GameCube no se aprovechó al máximo: si se hubiera hecho así, los resultados podrían haber sido realmente impresionantes.

Los personajes pueden llegar a verse algo pixelados cuando la cámara se acerca a ellos durante los diálogos. De la misma manera, el mapa del mundo se ve algo arcaico y necesita un buen pulido: los enemigos con los que podemos empezar a luchar no son más que extraños seres negros muy poco definidos, y los elementos se van generando a medida que avanzamos. Sí, exacto: veremos muy habitualmente cómo las montañas van apareciendo de la nada a lo lejos. Además, la proporcionalidad de los objetos está exagerada, emulando a los RPG de la clásica SNES.

El momento de espectacularidad gráfica llega con los combates. En ellos, los efectos visuales son realmente sensacionales, y los personajes tienen muchos movimientos diferentes que van ejecutando con total naturalidad.

Con la banda sonora ocurre algo parecido: hay mucha calidad, sobre todo en sus composiciones, pero de nuevo hay cierto potencial desaprovechado. Aparte de fantásticos temas originales, Symphonia rescata algunas composiciones que ya pudimos oír en títulos anteriores, como Tales of Phantasia (1995). Esos remixes suenan realmente bien, y son un homenaje realmente genial. De hecho, están tan bien incluidos que no parecen compuestos para SNES. Eso, o se mezclan tan bien con el resto del título que la diferencia no se nota, en caso de que la haya.

Básicamente, las composiciones recuerdan en determinadas ocasiones a la consola de 16 bits de Nintendo, y no precisamente por esos remixes clásicos, sino por canciones totalmente nuevas, que son sencillas y dignas de la ya mencionada SNES. Sí, son muy adecuadas, pero su simpleza es clara. A pesar de ello, no tiene por qué considerarse que esto es negativo: quizá esa “falta de personalidad” sea su seña de identidad, aunque dicha afirmación parezca contradictoria: Symphonia suena como un RPG de Super Nintendo… en GameCube.

Jugablemente hablando ha envejecido de manera excelente: es de los JRPG más divertidos de la consola, y todavía hoy cuenta con combates emocionantes, divertidos y unas mazmorras que consiguen estimular al jugador. Este juego tiene todavía hoy uno de los mejores sistemas de batalla de los RPG, y eso es mucho decir. Nunca cansa, ofrece muchas posibilidades y es realmente divertido.

En general, este título se ha enfocado bastante en ofrecer una buena jugabilidad, y eso ha permitido que envejezca mucho mejor que otras obras del género. No solamente se busca la máxima comodidad del jugador (detalles como que podamos cambiar de equipamiento en mitad de las batallas o que los personajes suban de nivel aunque no luchen es prueba de ello), sino que las mazmorras y los combates son muy divertidos.

El trabajo realizado en este apartado ha sido muy bueno. Lo único que le falta para ser perfecto es una mayor variedad dentro de las mazmorras y unos puzles un poco más ingeniosos. Sin embargo, esos enigmas nunca llegan a decepcionar, aunque en algunas ocasiones puedan saber a poco.

Finalmente, hemos de remarcar que contamos con un mínimo de 50 horas de juego aseguradas, más unas 10 extra que podemos invertir en misiones secundarias. También hemos de recordar que Tales of Symphonia es algo conservador, claramente inspirado por los JRPG de SNES: las mazmorras recuerdan en algunas cosas a títulos como Illusion of Time (1993), y la premisa inicial es clásica, así como la presentación general de la historia. De la misma forma, la exploración es la misma que la ya vista en Chrono Trigger (1995) o Final Fantasy VI (1994): tenemos un mapa del mundo gigante con localizaciones “sobredimensionadas” y pueblos clásicos con NPC que andan en círculos. Todo esto no es malo en absoluto, aunque es innegable que Symphonia no ha traído muchas cosas nuevas.

Lo más destacable en este aspecto es el increíble sistema de combate, que sí que es realmente innovador. Symphonia sale del clásico esquema de turnos y nos ofrece unas batallas dinámicas, inmersivas y sensacionales. Sin duda, las batallas de este título son la mayor aportación al género, y algo de lo que tendrían que aprender otros juegos.

¿Dónde y cómo puedo jugarlo?

Al principio, en Occidente el videojuego solo podía jugarse en su consola original, Nintendo GameCube. Eso lo convertía en un título difícil de encontrar y que con el paso del tiempo se revalorizó mucho en las tiendas de segunda mano.

Sin embargo, ahora es un videojuego muy accesible: puede obtenerse en formato digital para PC vía Steam, y también recibió un relanzamiento para PlayStation 3 bajo el nombre de Tales of Symphonia Chronicles, en un recopilatorio que incluye también su secuela directa, Tales of Symphonia: Dawn of the New World (2008).

La versión original de GameCube puede obtenerse hoy por alrededor de 30 euros de segunda mano. La edición recopilatoria para PlayStation 3, por menos de 20 euros. La versión de Steam suele rondar los 30 euros en formato digital, aunque acostumbra a recibir rebajas que lo hacen muy accesible para los usuarios de PC.

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