Super Smash Bros. Ultimate ya está disponible en tiendas. Ahora, mientras disfrutamos del exclusivo de Nintendo Switch más importante del año, quizá sea el momento de echar la vista hacia atrás. ¿Cuál es el origen de este crossover de franquicias en el que se ha convertido Smash? Para conocerlo, debemos echar la vista hacia 1999, momento en el que “Super Smash Bros.” se estrenaba en Nintendo 64.

Estamos ya en los últimos compases de 2018, y lo cierto es que la idea de poner a pelear a personajes de diferentes videojuegos entre sí nos parece lo más normal del mundo. Sin embargo, eso no siempre ha sido así, sobre todo si estos vienen de títulos tan dispares entre sí como Super Mario Bros., The Legend of Zelda o Metroid. ¿Dispares? ¿Por qué? ¿Acaso no veis que una cazarrecompensas interestelar, un fontanero devorador de champiñones y un joven cortando setos con una espada no tienen nada en común?

Super Smash Bros. es una propuesta tan loca como difícil de no concebir en la Nintendo actual. Sin embargo, en 1999 esta idea de poner a luchar a estos personajes puso nervioso a más de uno, ya que muchos dudaban que Pikachu y Captain Falcon pudieran sentirse naturales dándose golpes en una pantalla.

El por aquel entonces joven Masahiro Sakurai, el encargado del proyecto, no tenía la intención de incluir a los personajes de Nintendo, como explicó en Iwata pregunta. De hecho, incluso Satoru Iwata, que también estaba implicado en el desarrollo, compartía con Sakurai el interés de crear un juego de lucha para cuatro jugadores, pero sin pensar en incluir a los famosos personajes de la Gran N. Por aquel entonces, Smash se llamaba Dragon King: The Fighting Game y los luchadores eran unos simples modelos sin cara.

Finalmente, la idea terminó surgiendo sola, de manera inevitable. Sakurai pidió permiso para usar a los personajes de Nintendo. En concreto, a estos héroes, que quedaron inmortalizados como el plantel original de Super Smash Bros.: Mario, Link, Donkey Kong, Samus, Yoshi, Kirby, Fox, Pikachu, Captain Falcon, Luigi, Ness y Jigglypuff.

Algo no va bien en el feliz mundo de Nintendo

¿Quién ganaría en un combate en el que luchase Link contra Mario? ¿Y en una batalla en la que se enfrentasen Samus y Yoshi? Debates como estos se generaban en los patios de los colegios en los 90, y Super Smash Bros. salió dispuesto a resolver todas esas discusiones.

Este título de Nintendo 64 se convirtió en un sueño hecho realidad. Nacido como un título de acción para cuatro jugadores, Super Smash Bros. 64 demostró ser uno de los mejores party games de acción de la consola. Aún con todo, su jugabilidad sólida, plantel balanceado y carismáticos personajes han llevado a que todavía haya gente que lo siga jugando hoy en día, aunque no sea con la misma emoción que a Super Smash Bros. Melee.

Este juego inauguró el estilo seguido en el resto de entregas de Super Smash Bros.: lucha porcentual basada en ataques especiales y normales, además de los demoledores ataques Smash, que le dan nombre al título.

¿Lucha porcentual? Sí, y la cosa funciona así: cada vez que un personaje reciba un golpe, aumentará su “porcentaje de daño”. Este empieza con 0%, y cuanto más alta sea esa cifra, más lejos saldrá volando con cada impacto. Al final, todo el mundo acabará volando por los aires… y cuando un luchador termina saliendo de la pantalla, pierde una vida. Así de loca es la mecánica de Smash, aunque… ¿a estas alturas es realmente necesario explicarla?

La mejor forma de disfrutar de este clásico de Nintendo 64 es con cuatro mandos y tres amigos. Tardes enteras pueden desaparecer de la vida de cualquier persona si se dispone de compañía y este cartucho. El modo de un jugador es muy limitado, aunque su Modo Clásico es mítico: en él nos enfrentamos a la legendaria Master Hand por primera vez.

Objetos, escenarios, movimientos… en este primer crossover los guiños y referencias lograron cumplir muy bien. Super Smash Bros. fue el origen de una de las sagas más importantes de Nintendo no solo por sus buenas ventas, sino por su innegable valor como producto publicitario, ya que no fueron pocas las personas que conocieron Star Fox, Earthbound, F-Zero o incluso Metroid gracias a este videojuego.

¿Qué tal ha envejecido?

Que siga jugándose en pleno 2018 es una prueba del buen trabajo que se hizo en su día con Super Smash Bros. en Nintendo 64. Evidentemente, como ya se ha mencionado, no es tan exitoso como Super Smash Bros. Melee, pero hay comunidades competitivas repartidas por todo el mundo que siguen reuniéndose para disfrutar de este clásico (sobre todo en América).

El apartado gráfico de Super Smash Bros. cumple de forma más que satisfactoria. Personajes de muchísimos mundos diferentes aparecerán al mismo tiempo en nuestra pantalla, y no se nos hará raro en ningún momento, cosa realmente sorprendente.

Los golpes y técnicas de lucha se ven realistas dentro de las capacidades de Nintendo 64, así como los movimientos de los personajes. Los fondos de los escenarios son ligeramente (podrían haberse trabajado más, sobre todo si tenemos en cuenta que muchos son estáticos), pero los elementos de algunos en concreto se ven bastante bien o incluso hay detalles ocultos.

El título soporta bastante movimiento en pantalla sin ninguna ralentización: podremos jugar cuatro amigos en una misma pantalla y al mismo tiempo sin ningún tipo de restricción, o la CPU controlará a muchos enemigos al mismo tiempo sin que la consola se ralentice.

Gráficamente y musicalmente se nota antiguo, como Ocarina of Time, y lo cierto es que por su control ha pasado el tiempo. Aunque sea muy divertido y sea fácil engancharse a él, se nota muy ortopédico en relación a las entregas más recientes de la serie. Como ocurre con Melee, la ausencia de “buffering” nos obliga a esperar a terminar las animaciones para ejecutar el siguiente movimiento, por lo que tendremos que ser precisos para conseguir que nuestro personaje siga nuestras instrucciones.

De la misma forma, los agarres se notan desequilibrados, hay bastantes combos inescapables, no hay especiales laterales, los Smashes no se pueden cargar… en definitiva: se nota que fue el primer Super Smash Bros.. También hay que remarcar que comparado con las otras entregas de la saga Super Smash Bros…. se nota con poco contenido. No es que no cumpla, pero las opciones de juego son escasas y su duración depende, sobre todo, del multijugador. Si estamos jugando en solitario, contamos con el Modo Clásico, el entrenamiento, minijuegos como las dianas… y poco más.

Aún con todo eso, en pleno 2018 es un título muy disfrutable aunque hayamos jugado a otros juegos de la saga y la diversión que ofrece es rápida y directa. Probarlo es también una clase de historia obligada a todo fan del Smash.

¿Dónde y cómo puedo jugarlo?

El cartucho original de Super Smash Bros. para Nintendo 64 es relativamente raro, ya que es un videojuego muy querido y bastante apreciado por los amantes del competitivo. Eso ha hecho que encontrar un cartucho suelto por debajo de los 40 euros sea difícil, por lo que tendremos que investigar por Internet y en tiendas de segunda mano si queremos hacernos con una copia. Si queremos hallarlo con caja y manual el precio se puede disparar mucho.

Nintendo lo lanzó por 10 euros en formato digital para la Consola Virtual de Wii, pero desde que la compañía japonesa cerró dicho servicio ya no puede comprarse. Queda esperar a ver si la Gran N lo relanza en una especie de Consola Virtual para Nintendo Switch, ya que a diferencia de otros títulos de Nintendo 64 como Super Mario 64, The Legend of Zelda: Ocarina of Time o Lylat Wars, Super Smash Bros. no ha sido relanzado.

Si finalmente los rumores acerca de una Nintendo 64 Mini se confirman, es más que probable que este videojuego esté incluido en la selección. Quedará esperar a la confirmación oficial de Nintendo.

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