Hay pocas cosas de las que me guste más hablar que de los juegos que me gustan, y una de ellas es de juegos que, por un motivo u otro, no alcanzaron el éxito que podían merecer.

Pudo ser por mala publicidad, por una jugabilidad difícil de digerir o por una horrible distribución, pero el hecho es que forman la pila de huesos sobre la que se sostienen catálogos dignos de mención.

Muchos de ellos son conocidos solo por jugadores más veteranos, mientras que otros pasaron inadvertidos incluso para este tipo de jugador. En cualquier caso, nunca está de más darles un poco más de reconocimiento a estos juegos, pues no merecen otra cosa.

Con este objetivo inicio hoy la nueva sección Joyas ocultas, dedicada a todos esos juegos que se esconden entre las sombras, con el objetivo de arrojarles un poco de luz para llevarlos de vuelta al lugar que merecen. O, al menos, para permitir que más jugadores puedan disfrutarlos sin el importante obstáculo del desconocimiento.

Dicho esto, empecemos con la primera de las, espero, muchas joyas ocultas que descubriremos aquí en Bitjuegos.

La odisea de Sieg Wahreit

Chaos Legion es un juego de acción Hack ‘n Slash desarrollado por Capcom en 2003. Salió a la venta para PlayStation 2 y PC.

Pese a basarse en eliminar a los enemigos, su punto más peculiar es el uso de las legiones en lugar de en las propias habilidades del protagonista, más débil.

Eres Sieg Wahreit, el Caballero de las Estatuas oscuras, y tienes en tu mano el poder de las legiones del caos. Como caballero de la orden de St. Overia se te encomienda la misión de perseguir a Victor Delacroix, un hombre virtuoso que ha cometido un crimen atroz.

Así comienza la historia de Chaos Legion, de una forma sencilla pero elegante. No se trata de un juego en el que la historia sea continua, sino que está concentrada al final de cada mundo, en forma de simples cinemáticas. No ayuda que los personajes sean el protagonista tipo, la chica tipo y el antagonista tipo, pero bueno. Es una historia sencilla y que no llega a tener especial interés hasta la recta final, aunque en general acompaña bien al estilo del juego.

Vamos a meternos de lleno en la jugabilidad.

Sieg y las legiones, una simbiosis jugable

Básicamente, se trata de un Hack ‘n Slash cuya característica principal es que, aunque podemos luchar por nosotros mismos, dependemos de nuestras legiones del caos, siete demonios que podemos invocar para que nos ayuden de diversas maneras.

En un principio parece que todo se basa en avanzar hacia delante matando monstruos. Bueno, técnicamente sí, pero no exactamente. Me explico.

Sí, todo lo que tenemos que hacer es derrotar a los enemigos con los que nos vayamos cruzando para abrir las puertas y seguir más adelante. Pero no es tan sencillo, pues los enemigos no están simplemente puestos en el mapa para que los derrotes. Muchos enemigos serán casi invulnerables frente a nuestros ataques, tendrán las espaldas más que cubiertas o, simplemente, será demasiado difícil para vencerles por nosotros mismos. Recurrir a las legiones es crucial para salir airoso. Un enemigo que parece irritablemente difícil de derrotar puede ser muy fácil de vencer utilizando de forma adecuada a la legión adecuada.

El problema de este sistema es que las legiones que llevas las eliges al comienzo del mapa, y a veces te viene bien una legión determinada en un punto avanzado del mismo. Otro problema es que de las siete legiones, hay un tipo compuesto por dos de ellas que resulta prácticamente imprescindible llevar, lo que limita un poco la variedad de estrategias.

Al margen de esos errores, Chaos Legion se presenta como un Hack ‘n Slash con un componente estratégico importante. Eso no quita que a menudo sea un juego algo pesado y frustrante.

Esos son los dos puntos más importantes, el positivo y el negativo, que deberían decidir si este juego es de tu estilo o no.

No puedo abandonar la jugabilidad sin mencionar los excelentes jefes y una curva de dificultad que aumenta hasta un nivel experto, con unos jefes finales maravillosos pero muy retantes. Chaos Legion, desde luego, no pone las cosas fáciles.

Y hay una cosa más… pero me la voy a callar. Es un punto positivo a la variedad jugable, pero me la callaré como si fuera un spoiler.

Niebla y elegancia visual, grandeza musical

En cuanto a los gráficos, Chaos Legion cuenta con una paleta de colores muy descolorida, basada en blancos, grises y marrones sucios. Dentro de esa paleta nuestro protagonista destaca con su rojo intenso, lo que logra un contraste interesante. Los escenarios de ruinas de estilo gótico (no sé de arquitectura, no me linchéis) tienen su carisma, aunque se repiten a medida que se suman las horas del juego porque no se diferencian lo suficiente entre sí.

Los monstruos son siniestros pero tienen una apariencia propia bastante carismática. A veces el juego recuerda a Castlevania, la verdad, pero no llega a pisarlo.

Si hablamos del aspecto técnico (que, como ya sabéis, me interesa menos, pero también es importante) el nivel dentro de PlayStation 2 es muy bueno. Es cierto que no se puede ver muy a lo lejos porque la niebla ciega la visión del horizonte, pero es un elemento visual que en este caso tasa muy bien con el entorno, lo que permite, sin perjuicio visual, unos gráficos de calidad y que por más enemigos que haya en el mapa (y pueden ser muchos) el juego no se ralentice.

De la música, por otro lado, no tengo más que cosas buenas que decir. Hideyuki Fukasawa nos trajo temas excelentes y carismáticos acompañan de la mejor forma posible. No se me ocurre una banda sonora que pegara mejor con el juego. Además, la potencia que irradia nos empuja a luchar con más ahínco, si cabe.

La banda sonora es excelente, y cuando llega el momento de la verdad sorprende con temas increíbles.

Una joya no apta para todos los públicos

Una vez dicho todo, queda más o menos claro qué tipo de juego nos trajo Capcom esta vez.

Chaos Legion es un juego interesante, pero bastante difícil de digerir. El hecho de que consista básicamente en avanzar eliminando enemigos, y que esta acción a priori repetitiva sea cada vez más difícil puede hacer del juego una experiencia frustrante que muchos jugadores dejen por el camino.

Sin embargo, ese Hack ‘n Slash estratégico, el inteligente uso de las legiones y esa dificultad exigente pueden ser una auténtica delicia para otros jugadores.

Mi misión era definir el juego, la tuya es elegir a qué grupo perteneces. Yo no puedo recomendarlo ni dejar de recomendarlo a todos los jugadores. A ratos fue frustrante, a ratos me frustré como en el momento más irritante de Dark Souls, y a ratos lo disfruté muchísimo.

La experiencia final, en todo caso, fue más que positiva. Yo, al menos, lo rejugaría sin dudar.

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