Hace poco más de una semana, el 4 de junio, llegó a PlayStation 4 el indie plataformero Effie, como exclusivo temporal y de futuro lanzamiento también para PC vía Steam.

Sus creadores, Inverge Studios, no ocultaron los juegos que les inspiraron para desarrollar Effie, y que son varios de los plataformas de acción más apreciados de PlayStation 2: Jak & Daxter y Ratchet & Clank, conocidos por todos, pero también otros como el genial Maximo, sirvieron de fuente principal. No obstante, aquellos que disfrutamos (y seguimos disfrutando) de aquel glorioso estilo de plataformeo que tanto ofreció PS2 también notamos la influencia de muchas otras joyas de la época, como Sly, Medievil (aunque este sea anterior) e incluso Shadow of the Colossus.

Aunque no hay que dar lugar al malentendido: Effie no es un batiburrillo de ideas ni pretende ser idéntico a esos juegos a los que se basa, no. Effie pretende ser Effie, un juego que se sienta tal y como se sentían aquellas obras maestras del plataformeo, sin por ello renunciar a tener una identidad propia que, lo adelanto ya, sin duda tiene.

Pero, como siempre, vayamos por partes. Antes de profundizar en su jugabilidad, echemos un vistazo en los elementos que la rodean, a aquellos elementos que forman el contexto de Effie.

Una cruzada por la juventud en la bella Oblena

Todo comienza con un anciano contándole una historia a su querida nieta frente a una hoguera. La historia de un viejo guerrero llamado Galland que, por culpa de su pereza, fue maldito por una malvada hechicera y privado de su juventud. Galland viajará por los llanos rojos de Oblena, ahora conquistados por un infame mal, con el objetivo de liberar la tierra del mal y recuperar su perdida juventud.

Eso es lo que se nos cuenta en el prólogo y realmente no hay mucho más. Como siempre, entra dentro del criterio de cada uno exigir más o menos historia a un plataformas de este estilo, aunque en este caso la poca historia que ahí aporta el contexto necesario para situar la acción de Effie, y la narración por parte del propio Galland le da un toque extra de carisma, tanto al juego por la propia narración como al personaje de Galland, el protagonista, que cae bien enseguida. Evidentemente, la historia no es un motivo para jugar a este juego, pero tampoco resulta molesta en su simpleza.

Una vez situados en Oblena, al poco de completar el prólogo, lo que más llama la atención del jugador, y casi de inmediato, es el elemento más destacado del juego en materia gráfica: los llanos rojos de Oblena. El apartado gráfico de Effie sigue esa estética indie que nos recuerda al estilo de los plataformas 3D de PlayStation 2 con menor nivel de detalle pero con una mayor definición de los escenarios.

No voy a definirlos más exhaustivamente porque ese aspecto está fuera de mi especialidad, pero son unos gráficos que se han usado ya varias veces en otros juegos indie de la talla de Rime. Y, sinceramente, no es para menos, porque la verdad es que el juego es precioso. Ya no son solo los carismáticos llanos de Oblena, sino otros escenarios que, además, son reinterpretaciones de escenarios típicamente españoles. Así, el primer mapa no podía ser otro que un pueblo antiguo basado en grandes molinos, pero diría que la mejor zona de todas es la ciudad vinícola de Los viñedos.

En definitiva, que los gráficos de Effie son muy buenos tanto al nivel técnico como a nivel artístico. A eso hay que sumarle que acierta en un aspecto en el que los indies suelen fallar: las animaciones. El movimiento de Galland es fluido y expresivo, pero también lo es el de los monstruos, en los que lo más reprochable es la escasa cantidad de diseños (unos siete tipos de enemigos en todo el juego).

Salvando ese problema y errores gráficos de poca importancia, como bajones de FPS en ciertos momentos en los que vamos a toda pastilla por los llanos, Effie es gráficamente un juego que merece la pena ver.

Música heroica, buena voz y un error grave

A ese estilo le acompaña una banda sonora algo más modernizada, con los tintes heroicos que podíamos ver en Maximo vs Army of Zin y a veces ese aire antiguo y siniestro de MediEvil, pero que tiene identidad propia y suena muy bien. En cuanto a la elección de los temas, salvo la escasa cantidad de los mismos (que no llega a perjudicar al juego), no hay nada que objetar. No obstante, es en este apartado donde se presenta uno de los errores técnicos más graves del juego, y es que cuando una canción acaba no vuelve a empezar por sí sola, de modo que gran parte del juego estará reinada por silencios injustificados. Un error que espero que se solucione en futuras actualizaciones previas a un (hipotético) lanzamiento físico.

En cuanto a las voces con las que cuenta el juego, están solo en inglés pese a que el juego fue desarrollado por una empresa española. Tan solo hay dos actores de voz: El que pone la voz a Galland, que hace un trabajo excelente, y la que dobla a la villana y a Effie, la joven que escucha la historia, y que cumple su función (aunque suena un poco rara como Effie).

Pasado ya el primer mal trago del grave error de una banda sonora que, de por sí, tiene un nivel más que aceptable y nos ofrece temas pegadizos, heroicos y de buen nivel, podemos pasar ya al meollo jugable, al fruto de haber realizado un estilo de juego que lleva varias generaciones relegado a los indies.

La odisea de Galland: Combates y exploración

Siguiendo la estela marcada por los grandes clásicos de PlayStation 2, Galland se enmarca dentro de los plataformas 3D con batallas de acción, exploración, algo de puzzles y sobre todo mucho plataformeo. Tras completar el prólogo del templo inicial, nos encontraremos en los llanos de Oblena, el mapa que englobará los distintos niveles que recorreremos junto a Galland a lomos de la turbota… de su escudo mágico. Repartidas por los llanos hay varias localizaciones y minijuegos, y aunque los llanos no son especialmente grandes, cumplen estupendamente su función de hilo conector entre los tres mapas del juego y resultan entretenidos de recorrer a toda velocidad surfeando sobre nuestro escudo.

Para hablar de la jugabilidad de Effie de un modo más exhaustivo es conveniente dividirla en dos partes: el plataformeo y la acción.

Empecemos con un control de acción que nos recordará a Ratchet y su confiable llave inglesa. Galland utiliza su escudo para ejecutar combos de hasta tres golpes que pueden ser suaves y fuertes, a lo que se suman algunas habilidades especiales, que en total forman un plantel de movimientos que, lejos de ser espectacular, es bastante variado. El control de Galland es preciso y cada enemigo lucha de una forma diferenciada, por lo que los combates fluyen correctamente pese a la escasa cantidad de enemigos.

Lo que sí empaña la experiencia es que en cada uno de los niveles conseguiremos una nueva habilidad, y una de ellas es tan buena que si la usamos al combatir ganaremos el combate pulsando un botón un par de veces. Este desbalance es un error grave, si bien el jugador puede optar por no usar dicha habilidad. Desgraciadamente, aún sin aprovecharse de esa habilidad, los combates de Effie son muy sencillos y poco exigentes, lo que le resta emoción a esta parte del juego, especialmente para un público acostumbrado a este tipo de batallas. Así, el control de acción de Effie funciona y no aburre, pero tampoco llega a apasionar.

En cuanto al plataformeo, el control de Galland también puede presumir de ser ágil y fluido en este aspecto, por lo que dando un paseo con nuestro héroe nadie diría que se trata de un indie. A los que gusten de este tipo de plataformas, avanzar por los niveles les resultará divertido, ya que la variedad de situaciones que plantea Effie es bastante buena. Quizá sea reprochable que, por lo general, en este apartado Effie también es más fácil aún de lo que eran los juegos en los que se basa, y que la exploración apenas se premia con unas reliquias coleccionables que nos darán un disgusto si queremos conseguir, pues el juego cuenta con puntos de no retorno, a partir de los cuales reliquia no conseguida, reliquia que solo se puede conseguir reiniciando el juego.

Pero al margen de eso, el plataformeo de Effie es sencillo y quizá poco estimulante, pero divertido. Por ello es ideal para los fans del género, lo que resulta un poco contradictorio con la dificultad del título.

Otro punto negativo del juego son sus jefes, si es que podemos llamarlos así. Y es que el juego cuenta con cinco jefes que no son más que, o bien combates contra hordas de enemigos, o bien secciones de plataformas ajenas al jefe. En el primer caso, nos enfrentaremos a los mismo enemigos que en el resto del juego, y en el segundo, a otra sección de plataformas con la diferencia de que estaremos recibiendo ataques no demasiado molestos del jefe en cuestión. Por desgracia, los jefes apenas son tales, y no cumplen como momento álgido, ni siquiera de cara al final.

Effie no es un sucesor, es un aprendiz

Todos los elementos de Effie nos llevan a un punto común, y es que desgraciadamente Effie no está a la altura de los juegos en los que se basa. Por supuesto, hay que entender que se trata de un indie, pero eso no justifica varios de sus errores en mecánica jugable, sonido y dificultad. Para aquellos que no disfrutaran en su día de esos magníficos plataformas 3D de PlayStation 2, antes que Effie les recomendaría probar uno de esos títulos.

En cuanto a aquellos que sí se deleitaron con clásicos de esa altura, sin duda encontrarán en Effie otro juego más que disfrutar, con un control fluido, una jugabilidad divertida y unos gráficos preciosos y originales, cuyo conjunto, si bien no dejará una huella del mismo tamaño que aquellos clásicos, sí que dejará una sensación agradable y un buen recuerdo de Galland surfeando por los llanos rojos de Oblena y recorriendo la carismática ciudad de Los viñedos.

No, Effie no es uno más. No es tan bueno como aquellos clásicos, y por lo tanto no es un heredero de aquellos clásicos, sino un aprendiz. Es por ello que aún hay un margen de mejora y, por mi parte, estaré encantado de probar una futura secuela o juego similar de la misma desarrolladora, o, si no se da el caso, al menos de añadir Effie a mi colección si la suerte hace prosperar una edición física.

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