De la mano de Darkstar llega Sinner: Sacrifice for Redemption, un título inspirado claramente en la saga souls pero que pretende a través de un planteo boss-rusher (solo combatimos contra jefes finales) hacerse su propio hueco en la industria de los videojuegos. Disponible en PC, PlayStation 4, Xbox One y Nintendo Switch.

En Sinner encarnaremos a Adam, un caballero solitario que deberá a hacer frente a siete poderosos enemigos. Cada uno de ellos representará los siete pecados capitales, más un octavo que dejaremos en el aire para no caer en los spoilers. Previo a cada enfrentamiento se nos mostrarán pequeñas escenas introductorias de cada enemigo con una estética noir, que nos recordará mucho a Salt and Sanctuary.

Expía tus pecados, infiel

Antes de enfrentarnos a cada jefe deberemos hacer “un sacrificio”. Este variará en relación al enemigo al que nos enfrentemos y se nos privará de la recuperación de salud, se reducirá nuestro daño de ataque o -lo más doloroso- se nos limitará de forma categórica el uso de nuestra stamina. Todo amante de los soulslike (es decir, títulos que emulan los principios jugables de la saga de Hidetaka Miyazaki, Dark Souls) sabrá de que estamos hablando.

Este principio plantea una capa adicional de dificultad al juego, y dado que podremos elegir el orden en el que nos enfrentaremos a cada enemigo, existe cierto factor de planificación. Deberemos decidir a quién enfrentarnos y con qué atributos no contaremos para cada batalla, ya que para avanzar en Sinner, sí o sí, deberemos sufrir esa penalización. Y en caso que lo deseemos podremos “recuperar el sacrificio” a costa de tener que derrotar nuevamente al enemigo para así poder redimirnos y avanzar al siguiente.

Estética souls, pero viendo los hilos

Sinner es un juego que abraza la estética souls y no lo oculta ni se sonroja por ello. No obstante, se evidencia que el desarrollo corresponde al de un título de bajo presupuesto, ya que a pesar de tener ciertos momentos de atractivo en cuanto al diseño de personajes, nunca logra dar el salto de calidad necesario para convertirse en un título a la altura, como sí lo consiguen otros referentes del subgénero.

El estilo oscuro y metálico de Dark Souls está presente en todo momento, pero con un deje de falta de cuidado que hace que el juego se vea y se sienta cutre. Ya sea en la disparidad en el nivel de su diseño de personajes o en una banda sonora que apenas acompaña los momentos de acción, como una monotonía abrumadora. Sinner es un título al que no podremos parar de verle los hilos por todas partes.

Y hasta aquí lo  que podríamos destacar como bueno. Sí, debemos ser justos, Sinner hace un esfuerzo por plantarse como un nuevo soulslike a la altura pero falla en factores fundamentales que realmente son imperdonables.

Las mecánicas de combate, simplemente no funcionan. Los enemigos son extremadamente fuertes, y sí, seguro que el lector pensará que es “como un souls” debe ser. Sin embargo, en relación a esto hay que remarcar que el daño, el alcance y cómo escala la dificultad en cada fase del enemigo no tiene relación alguna. Pasamos de un enemigo peligroso que nos plantea un reto, a una máquina de matar casi sin fallas. No obstante, aunque nos gusten los retos, esto no es lo peor que tienen las mecánicas del juego.

La dificultad o poderío de los enemigos per se no debería ser un aspecto negativo en un soulslike, claro está. El problema reside en que Sinner comete un pecado atroz, y es que sumado a que posiblemente utilicemos al personaje más lento de la historia de los juegos de acción y que el medidor de stamina disminuye de forma ridícula, donde realmente falla es en sus hit-boxes. Simplemente, en el estado actual del juego NO funcionan. Nos veremos en repetidas ocasiones siendo víctimas de este fallo en las mecánicas que nada tienen que ver con la dificultad y si hay algo que se disfruta en la saga Dark Souls o incluso en los títulos que adoptaron su estilo (Ni-Oh, The Surge o el mismo Salt and Sanctuary) es que el combate es muy satisfactorio y que la relación riesgo versus beneficio, está planteada de forma aceptable.

En el título de Darkstar esto simplemente no ocurre, y será más de una (o decenas) de ocasiones en las que deberemos darle a reintentar porque no sabremos cuál fue el impacto que nos dejó fuera de combate, incluso a distancias en las que el enemigo no debería hacernos daño.

Seguido de esto, en la versión de Nintendo Switch el juego acusa problemas de rendimiento que entorpecen la experiencia, tanto en el modo dock como en portátil. Hay caídas de frames y hasta congelaciones esporádicamente, que terminan por generar un cóctel ideal para que pasemos una experiencia casi de pesadilla (y no lo digo en el buen sentido, en absoluto).

La versión analizada es la de Nintendo Switch.

  • 4/10
    Jugabilidad - 4/10
  • 6/10
    Gráficos - 6/10
  • 4/10
    Sonido - 4/10
  • 6.5/10
    Innovación - 6.5/10
  • 7/10
    Duración - 7/10
  • 6/10
    Historia - 6/10
5/10

Resumen

Sinner: Sacrifice for Redemption parte de una premisa interesante e innovadora en relación a su “sistema de sacrificios”. Sin embargo, un apartado artístico inspirado por momentos, unas mecánicas de combate defectuosas y un rendimiento cuanto menos cuestionable, terminan por dinamitar cualquier intento por apenas asomarse al grupo selecto de soulslike que hoy tenemos disponibles. Es un juego que hace crecer el catálogo de este subgénero tanto en Nintendo Switch como en otras plataformas, pero sin duda se lleva a la boca mucho más de lo que puede masticar.

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