El pasado 24 de enero llegó Legrand Legacy: Tale of the Fatebounds a Nintendo Switch, un RPG de corte indie al que sus propios desarrolladores describen como “una nostálgica carta de amor al JRPG clásico”. En el siguiente análisis te contamos si el título de Semisoft, que también está disponible para PC, PlayStation 4 y Xbox One es verdadera poesía al género.

Un mundo en caos y la épica del héroe inesperado

Para empezar y como si fuese de manual, Legrand Legacy nos sitúa en un mundo sumido en el caos y la guerra, al que deberemos volver a encauzar con la ayuda de nuestros compañeros. Como si fuese una réplica de sagas legendarias como Dragon Quest o Final Fantasy, emprenderemos una travesía épica para salvar el mundo una vez más.

Personaje Finn, Legrand Legacy: Tale of the Fatebounds

Para ello deberemos liderar a nuestro grupo de aventureros de turno. Dentro hay personajes tan variopintos como Finn, un héroe inesperado que poco o nada recuerda de su pasado, Aria, una valiente arquera de noble origen, Eris, una superviviente de su clase con poderes curativos, Kael, un bardo de dudosa lealtad, Azzam, un mercenario abrumado por sus crímenes y Scatia, una misteriosa guerrera.

Luego de los primeros compases la travesía se va descubriendo poco a poco y descubriremos que para recuperar la paz de antaño deberemos embarcarnos en una empresa que nos sobrepasa y afrontarla con el liderazgo del héroe menos esperado. Tópico que resulta algo trillado para el subgénero a estas alturas pero que el vínculo entre los protagonistas y la narrativa logran sostener. Se agradece también que las dinámicas grupales sin ser originales en absoluto funcionan y muy bien.

Arte original de Legrand Legacy: Tale of the Fatebounds con motivo de su lanzamiento en Nintendo Switch.

Legrand Legacy podrá no ser el JRPG mejor escrito, ni contar la historia más épica que hayamos visto, pero lo complementa con la fortaleza y variedad en la personalidad de sus protagonistas y en los arquetipos que representan. Esto no solo nos bastará para querer saber más sobre cada uno de ellos y hacía dónde nos lleva su aventura, sino que nos otorgará algunos momentos realmente lúcidos e interesantes en la relación de los personajes.

A recuperar la paz solo a través del combate

Si bien la historia que afronta Finn y el resto de sus compañeros parece intentar darnos rasgos de humanidad lo suficientemente creíbles como para involucrarnos en su epopeya, resulta bastante inconexo el mensaje antibelicista del título y aquellas ocasiones (muchas) en que veremos a nuestro héroe enarbolando discursos pseudopacifistas y evocando a una moral superior. Algo que no se ve reflejado a la hora de acabar con hordas de enemigos con el puro fin de obtener mayor nivel o equipamiento, como si el título no pudiese afrontar narrativamente lo que plantea en lo discursivo. Esto, a su vez, se ve reflejado en la ausencia de misiones que no persigan otra mecánica más que el combate.

El combate tradicional, variedad pero poco riesgo

Volviendo al combate en sí, Legrand Legacy continúa con su fórmula de homenajear a grandes clásicos, ya que como si se tratase de un alumno muy aplicado, respeta muchos tópicos presentes en este subgénero. Cada combate se dirime entre turnos, en los cuales podremos optar por un listado de ataques especiales (que incluyen buff y debuffs), ataques básicos y un grupo de decisiones que podríamos definir como estratégicas, entre las que se encuentran defender, reposicionarse o huir del combate, entre otras.

Entre las opciones ofensivas, se opta por un listado de habilidades especiales para cada personaje, un ataque básico y un ataque definitivo. A este último solo se accede llenando una barra de puntos de habilidad que se aproximará a su máximo según la cantidad de ataques que acertemos, como así también qué tan efectivos seamos con el medidor de ataque.

Manteniendo la línea del genero, las habilidades -denominadas grimoires- se obtendrán o incrementarán según un aumento de nuestros puntos de habilidad y de cómo los asignemos a medida que avancemos de nivel. El juego nos permite optar por la configuración que mejor consideremos. Es decir: podemos decidir si incrementar puntos en fortaleza o inteligencia, para así conjurar las más que sean más destructivas o las relativas a la agilidad o vitalidad. De este modo podremos ejecutar habilidades que nos brinden alguna ventaja en combate (buffs) o perjudiquen los atributos de los enemigos (debuffs).

También tendremos que tener en cuenta que los puntos a distribuir en cada nivel (ganaremos dos por cada nivel de personaje) afectarán las estadísticas generales de nuestros héroes.

Armas y elementos, como (casi) todo buen JRPG

Armas y tipos de elementos en Legrand Legacy

Por otra parte, entre las mecánicas más interesantes del combate, pero que sin duda el título toma prestada de otras sagas -Fire Emblem la más notoria- se presenta un esquema de afinidades entre las clases de enemigos, los elementos utilizados en combate (en nuestras habilidades o grimoires) y el tipo de armamento. Configurando una triada para los últimos y un esquema múltiple para los elementos, tal como se muestra en las imágenes al pie.

Tipología de enemigos según su fortaleza y debilidad

El juego nos anima a enfrentarnos a los enemigos aprovechando sus puntos débiles. Por ejemplo, los “enemigos aéreos” son resistentes a ataques directos pero débiles a los ataques de largo alcance (con arco, por ejemplo). Por otra parte, los “enemigos anti-físicos” tienen gran defensa física pero poca defensa mágica, mientras que con los “anti-mágicos” ocurre justo lo contrario. Tampoco faltan los enemigos “normales”, que no tienen ninguna fortaleza o debilidad destacables.

Otra vez los QTE, pero ni tan mal

Como mencionábamos, para obtener acceso al ataque definitivo de cada personaje, deberemos llenar una barra dedicada y los QTE (quick time events) cumplen un rol fundamental en ello. En Legrand Legacy cada acción ofensiva o incluso la opción de ‘defensa’ estará acompañada de un QTE (aquellas acciones que aparecen en pantalla y que debemos activar en el tiempo exacto si queremos maximizar nuestra recompensa) y cuanto más nos acerquemos al momento preciso (que se nos indicará con un “Perfect” en pantalla) más bonificación obtendremos. Por ejemplo, nuestro medidor de habilidad se llenará más rápido, efectuaremos más ataques en un solo turno o tendremos más probabilidad de efectuar daños críticos o de aturdir al enemigo, como si de un bonificador se tratase.

Quick Time Event en combate de Legrand Legacy

Los QTE llevan mucho tiempo entre nosotros, y muchas propuestas como God od War en su momento o incluso la saga The Walking Dead de Telltale, han sabido aprovechar -y abusar- de ellos. No obstante, en Legrand Legacy tienen su punto gratificante, ya que al encontrarnos con este enemigo que nos está poniendo las cosas difíciles, el acierto en estas acciones cumplirá un rol fundamental en la duración y facilidad para resolver el combate. Al primer contacto con ellos, puede que te ocurra como a mí y te resulten un tanto cansinos, pero con el transcurso del juego, notarás que son una mecánica que se asienta bien en el título.

El combate en el camino pierde un poco su personalidad

Tanto el planteo por turnos, como la diferenciación de los personajes y las decisiones y estrategias son elementos que Legrand Legacy maneja bien. No todo es de tanto agrado, ya que en ocasiones echaremos de menos elementos que no hubieran representado un esfuerzo incluirse y sin embargo no están. Esto los vemos principalmente en no tener presente en pantalla el orden de los turnos de cada personaje, los medidores de debuffs o de daños especiales que hayamos hecho al enemigo (como el daño extra por fuego o envenenamiento, por ejemplo) o incluso la ausencia de indicadores numéricos del daño que hemos hecho en alguno de nuestros ataques, porque el juego simplemente genera un glitch o fallo ante ciertas animaciones.

Si sumamos a esto la inclusión de un modo guerra en el que combatimos en un esquema de tablero y utilizamos una lógica muy similar al combate por turnos, pero no aporta nada más y enemigos finales nada memorables, el apartado de combate termina por deslucirse sin necesidad.

En conclusión: Legrand Legacy no es un mal juego en el apartado combate y hasta nos regala momentos muy entretenidos, pero su insistencia por querer ser un Fire Emblem o un Final Fantasy Tactics, lejos de rendir homenaje, termina perjudicando a su propia personalidad.

Oriente y Occidente pudo haber sido una buena mezcla

En la identidad visual de Legrand Legacy sin duda nos situamos en el JRPG que evoca elementos de la cultura occidental, ya que desde sus combates en locaciones casi idénticas a un coliseo romano o incluso ese tono árido que lo caracteriza casi en todo momento, recordándonos a exponentes como Vagrant Story o incluso el reciente Octopath Traveler sin duda contribuyen con su estilo.

Escena previa a combate, ejecutada con el motor del juego.

De todas maneras, la pobre ejecución de su apartado artístico muy posiblemente por temas de presupuesto, con algunas animaciones y diseños que diríamos magros, terminan jugándole en contr, en este aspecto.

 

 

Escena de combate en Legrand Legacy

En este punto confío que con mayor presupuesto o algo más de atención al detalle, Legrand Legacy podría haber aspirado a más pero lamentablemente se queda muy por detrás, en un apartado fundamental para el subgénero.

Un apartado técnico que no está a la altura

Quizá este sea el factor donde más empalidece el título, y aún con la salvedad de que se trata de un indie, existen factores que pudieron sortearse de mejor manera en Legrand Legacy. En más de una ocasión el título nos deja con la sensación de querer ir más allá de sus posibilidades en su afán de rendir homenaje. Esto sin duda es de destacar por su audacia, creo que toma riesgos que luego no puede asumir.

Los continuos glitches que afectan su jugabilidad, un apartado musical demasiado lejos de los referentes del subgénero y un apartado sonoro mediocre terminan empañando una gran propuesta inicial. A esto debemos añadirle que el título no se encuentra traducido al español, algo que no podemos achacar como una falencia pero que sin duda echará para atrás a más de uno.

Adicionalmente, durante la revisión de este título, nos encontramos con un bug que no permitía registrar el guardado en la opción guardado automático. Error por demás molesto, pero que afortunadamente fue resuelto con el parche de día uno.

La versión analizada de este videojuego es la de Nintendo Switch.

 

  • 7.5/10
    Jugabilidad - 7.5/10
  • 7.5/10
    Gráficos - 7.5/10
  • 5.5/10
    Sonido - 5.5/10
  • 6/10
    Innovación - 6/10
  • 9/10
    Duración - 9/10
  • 8/10
    Historia - 8/10
7.3/10

Resumen

Legrand Legacy intenta colarse entre los grandes del JRPG con una propuesta clásica y a la vez con cierta frescura. No obstante, el querer ir más allá de algunas de sus posibilidades le juegan en contra y lo dejan flotando entre lo que pudo ser una gran obra y una con tibia personalidad. Quizá de haber pretendido rendir menos homenajes y buscar su propio camino lo hubiese conseguido.

Sin embargo, a pesar de sus carencias, Legrand Legacy se deja jugar y si eres fanático del JRPG y le concedes ciertas licencias pasarás buenos ratos en las más de 40 horas que ofrece.

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