Recuerdo con nitidez cuando las primeras imágenes de este nuevo Devil May Cry para PlayStation 4, Xbox One y PC salieron a la luz en un inesperado teaser. En la mente de todos estaba fraguada la idea de que la todo acabó con su cuarta entrega y que el reboot de DmC había dado carpetazo a la saga para la eternidad. Y entonces las pupilas se dilataron y se dio lo que la gente tanto quería: un paso atrás.

Devil May Cry 5 ha llegado arropado por el cariño y la nostalgia de muchos, sin esperas, con un aspecto espectacular, muy bien optimizado. Este juego era muy necesario. El género del hack and slash estaba siendo prácticamente olvidado y aunque es justo decir que no hemos tenido nada, sabemos que hacen falta juegos como antaño. Frenéticos. Cañeros. Salvajes. Devil May Cry viene a arrasar y puedo decir sin mucho temor a equivocarme que es el hack and slash de la generación. A estas alturas, que salga un juego que lo supere sería casi un milagro. Es un juego que lo hace casi todo bien. Presentación, ambientación, tiempos de carga, banda sonora, gráficos, fluidez… incluso bailes.

La fórmula original se mantiene y respeta. Experimentamos una historia que se encuentra fragmentada a lo largo de misiones cortas donde fulminamos demonios con todo tipo de armas y a base de combos. La gracia de Devil May Cry ha sido y es ver hasta qué punto podemos tratar a los enemigos como estropajo evitando a toda costa que nos pongan un solo dedo encima. A lo largo de las misiones, conseguiremos orbes (la moneda del juego) que se usarán para desbloquear habilidades. Estos orbes se ganan a través de cargarnos demonios, romper elementos del escenario o al final de cada misión. También ganaremos armas nuevas según se avance y podremos rejugar misiones anteriores para superar la calificación que nos ponen. A grandes rasgos, Devil May Cry es eso.

En esta aventura (que aviso de antemano que no serán necesarios los juegos previos para disfrutarla), Dante recibe el encargo de un misterioso y nuevo chico, que le solicita ayuda para acabar con el demonio de turno. Para su sorpresa, este resulta ser demasiado para él y es donde Nero y V moverán ficha como personajes jugables. Cada uno tiene su propio estilo de juego y… no voy a develar nada más sobre cada uno. Algunas misiones irán ligadas a alguno en concreto y en otras podemos elegir.

Acción y desplegue gráfico

El juego es una virguería técnica y artística. Su apartado visual recuerda a otros juegos como The Third Birthday. La versión de PC está sorprendentemente bien optimizada y la cantidad de ataques que se pueden ejecutar y enlazar es abrumadora. Aquí la habilidad y el timing de cada jugador es fácilmente apreciable. En sus primeros minutos puede agobiar ya que vamos a usar todos los botones del mando y algunas combinaciones pero con el uso y práctica acabarán calando fuerte hasta dominarse. El combate es su punto fuerte pero el resto no se descuida el resto.

En cuanto a contenido extra, tenemos desafíos dentro de las misiones y el Palacio Sangriento a modo de actualización, que saldrá el 1 de abril.

¿Tengo quejas? Un buen puñado… y que vaya por delante que es un señor juegazo. Son cosas que se tienen que comentar y no son tonterías. El primer problema es que los capítulos no van por orden cronológico y tendría sentido si se usase bien para ser revelador con ciertas cosas de la historia… pero no. El juego podría ir perfectamente en orden con un par de flashbacks entre medias y funcionaría mejor. A ratos resulta confuso y no había necesidad de hacerlo.

Lo segundo. Para mí en Devil May Cry es imprescindible el desafío. Un golpe de un enemigo me tiene que doler. Puedes hacer el mejor Souls, que si es fácil vas a tener mucho en contra. Y con este juego me pasa eso. Quiero tener castigo y que si no sé cómo ataca un demonio y recibo golpes por ello, que el juego me diga “de aquí no pasas porque no has aprendido cómo funciona lo que te he puesto”. Podría ser más difícil pero el principal problema es que nos deja resucitar en el sitio pagando con orbes y otros objetos. Si no pagamos, se puede seguir desde un checkpoint anterior. En ningún caso hay que repetir la misión de cero.

Acción, reto y variedad

Existen dos dificultades. La casualizada de “no quiero reto” que entiendo perfectamente para quién va y no tengo problemas con ello y la que se presupone para veteranos de la saga. Hay dos más que se desbloquean a posteriori pero tener que pasarme el juego entero para poder jugar como yo quiero está mal. Por lo general, desbloquear dificultades para una segunda y tercera vuelta es lo peor. Deja a la gente jugar como quiera desde el principio.

Yo he jugado en la máxima dificultad de inicio y sin revivir una sola vez para tener cierta sensación de reto, ver si el sistema de orbes era imprescindible para superar partes y cómo de equilibrado está el juego. Doy fe de que se puede pasar sin resucitar pero hay que tener fuerza de voluntad para no hacerlo y no puedo evitar pensar que juego con mis reglas y no con las del propio juego. Tuve combates duros pero infinitamente gratificantes con tres jefes pero el resto… apenas. Los enemigos pequeños no me han dado mucha guerra, no están dispuestos con factor estratégico ni tienen una IA lo que se dice brillante. La curva de dificultad es irregular y… digamos que se pueden aporrear botones con la mayoría para limpiar el campo. ¿Tercer problema? El balance.

Cuarto. Cuando fijamos un blanco o realizamos un ataque el juego no toma como referencia la dirección hacia donde la cámara apunta, sino la dirección a la que mira el personaje. Si queremos fijar un demonio centrado en la pantalla y el personaje está de espaldas, la cámara girará 180º para seleccionar algo que tengamos detrás. Además, una vez fijado el blanco, el eje de movimiento no cambia. Cuando tengo que esquivar, si le doy a derecha y rodar, ruedo a un lado. Si vuelvo a hacer ese mismo comando pero en lugar de estar en el centro de la pantalla, estoy en un lateral, voy a saltar hacia atrás.

Quinto. Echo en falta más plataformeo, puzzles, llaves y áreas ocultas. El diseño de niveles peca en ocasiones de simplón, reduciéndose a recorrer un pasillo, combate y romper un coágulo, ad infinitum. Necesitaría más variedad y me llama la atención que en la única zona que se permiten el lujo de hacer algo por el estilo, el propio personaje se lo tome a broma soltando un chistaco.

Por último, hay tener en cuenta que este juego tiene micropagos y DLC. Lo primero va a ser un requisito si queremos desbloquear todas las habilidades y lo segundo es altamente recomendable ya que entre ese contenido tenemos 100 000 orbes de base, un accesorio para conseguir más (que hacen falta) y la opción de personalizar los temas musicales que suenan en combate.

Un saludo y hasta otra. Nos leemos en El Dato Incorrupto.

La versión analizada es la de PC. Este análisis ha sido realizado por Orgem, que ha cedido este análisis como una colaboración temporal con Bitjuegos.

  • 7/10
    Jugabilidad - 7/10
  • 9/10
    Gráficos - 9/10
  • 8/10
    Sonido - 8/10
  • 6/10
    Innovación - 6/10
  • 4/10
    Duración - 4/10
  • 7/10
    Historia - 7/10
8/10

Resumen

Devil May Cry V es un juegazo que pese a sus problemas consigue ser un título muy competente. Tiene sus fallos pero no consiguen hacer mucha mella en él. El juego se puede pasar en unas diez horas, de modo que aconsejo encarecidamente un alquiler.

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