A principios de los 80, los títulos de disparos y acción estaban muy de moda en los salones recreativos. Debris Infinity parece sacado directamente de esa época: tiene una jugabilidad muy arcade, rápida, directa y centrada en los reflejos. Este es el título de disparos español que se ha estrenado recientemente en Nintendo Switch para alegría de los amantes de la acción más retro.

En pleno año 2018 es imposible separar los videojuegos de una máquina personal, ya sea esta un ordenador, una consola cómodamente integrada en nuestro hogar o una plataforma portátil. A finales de los 70 y gran parte de los 80, si uno quería jugar a videojuegos de calidad tenía que salir de casa y gastar monedas en los salones recreativos. Ahí los usuarios ponían a prueba su habilidad en enormes máquinas de juego para estar el máximo tiempo posible delante de la pantalla antes de llegar a la inevitable pantalla de Game Over.

Debris Infinity, un indie desarrollado por dos personas que conforman el estudio cántabro SVC Games, recoge ese espíritu y pretende traernos una jugabilidad completamente arcade a Nintendo Switch. Todo ello, evidentemente, con unos gráficos, sonido y mecánicas adaptadas a los nuevos tiempos. Tal y como ocurre con juegos como Tetris, la meta no es llegar hasta un final, sino retrasar al máximo la pantalla de Game Over tras alcanzar una buena puntuación.

Acción rápida y directa

¿Que cómo se juega? Haciendo honor al carácter sencillo que nos presenta Debris Infinity, solamente necesitaremos usar los dos sticks para jugar. Con el izquierdo nos desplazamos y con el derecho podemos disparar en cualquier dirección. A diferencia de como ocurría con los títulos de los 80, en los que el límite de disparos se quedaba en cuatro u ocho direcciones, en Debris Infinity tenemos la posibilidad de abrir fuego hacia donde queramos.

En este título manejamos una pequeña nave y debemos destruir todos los escombros espaciales que podamos, siempre evitando que estos nos golpeen, ya que cada vez que lo hagan sufriremos daños. Y como podréis imaginar, si recibimos demasiados impactos nuestra nave se destruirá y veremos la clásica pantalla de Game Over. ¿El objetivo? Alcanzar la máxima puntuación posible, una que nos pueda servir para presumir delante de nuestros amigos e incluso aparecer en los rankings online.

Se aprende a jugar en menos de un minuto, pero para alcanzar buenas puntuaciones tendremos que tener muy buenos reflejos y una gran visión de conjunto. Eso nos permitirá picarnos una y otra vez para obtener los mejores números posibles en los tres modos de juego que incluye Debris Infinity: Normal, Time Attack y Power Wave. Cada uno tiene sus particularidades, ya sea en relación al cronómetro o al comportamiento de los enemigos.

Un rectángulo infinito

Debris Infinity no se desarrolla por niveles: estaremos siempre dentro de un rectángulo desde el que tendremos que eliminar a todo tipo de enemigos.

El juego se estructura así, como ocurría en muchos títulos clásicos de una sola pantalla, y eso lleva a que en poco tiempo hayamos podido ver todo lo que nos ofrece el programa. Es un juego simple y de acción directa: no pretende aburrirnos con tramas complejas (de hecho, ni siquiera tiene historia de ninguna clase).

Debris Infinity se muestra a 1080p en el televisor y a 720p en modo portátil mientras mantiene una tasa estable de 60 imágenes por segundo. Los gráficos están basados en líneas sencillas y efectos de colores bastante llamativos, que junto a una música electrónica algo machacona (pero que le va como anillo al dedo) se ambienta el juego a la perfección. Olvidaremos la banda sonora enseguida y pasará desapercibida mientras se mezcle con los efectos, pero cumple.

Jugablemente el título responde bien y podemos hacer uso de técnicas especiales como ralentizar el tiempo y destrozar a todos los enemigos en pantalla empleando un medidor de energía.

Mecánicamente hablando Debris Infinity está muy afinado y funciona muy bien, pero en algunas ocasiones nos aparecerán enemigos justo en nuestra posición o tan cerca de nosotros que será imposible esquivarlos, haciendo que en ocasiones pueda forzarse el fracaso por cuestiones aleatorias del juego.

Su mayor problema es que si el estilo no nos acaba de enganchar nos cansaremos rápido del programa, en unas pocas horas. Aún con todo, si el título consigue agradarnos, es muy fácil que nos piquemos con las puntuaciones mundiales y le dediquemos una gran cantidad de tiempo, aunque sea repartido en partidas cortas. Quizá le ha faltado algún modo más, desafíos, misiones y por qué no, algún que otro jefe final para alargar su vida y aumentar su atractivo. Al menos cuenta con un interesante modo multijugador para disfrutarlo en compañía de otra persona.

Debris Infinity es un videojuego simple y de vida limitada, pero muy entretenido, barato y con sabor retro. Con el equivalente a cinco euros tendríamos para cinco partidas en una máquina recreativa similar, y ahora con esa inversión podemos jugar a este título durante toda nuestra vida en Nintendo Switch. Es verdad que a Debris Infinity le sienta como un guante la portabilidad, pero si no tenéis la consola híbrida de Nintendo también podéis conseguirlo en PC.

  • 7.2/10
    Jugabilidad - 7.2/10
  • 7/10
    Gráficos - 7/10
  • 6/10
    Sonido - 6/10
  • 5/10
    Innovación - 5/10
  • 6/10
    Duración - 6/10
7/10

Resumen

Debris Infinity es un título muy entretenido y con una mecánica adictiva y fácil de entender. Su mayor problema reside en que solamente dispone de tres modos y que enseguida veremos todo lo que ofrece, pero eso es parte de su encanto: es una obra para amantes de lo retro y de la jugabilidad arcade más clásica. Es un juego ideal para partidas rápidas y ese es el mayor valor que aporta.

Al fin y al cabo, Debris Infinity cumple lo que promete y alcanza sus objetivos a la perfección. Y eso es más de lo que muchos triple A con presupuestos millonarios pueden presumir. Es un juego arcade del siglo XXI que podemos llevar a cualquier sitio por apenas cinco euros, y eso le da un plus de interés a este producto independiente desarrollado en España. Los fans de la acción más retro lo disfrutarán más que nadie: ese colectivo no debería perdérselo bajo ningún concepto.

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