Llegado el último día de febrero, un rayo de jazz, color y movimiento, nos impacta con fuerza primitiva. En el siguiente análisis os contamos nuestra experiencia con Ape-Out, disponible para PC y Nintendo Switch. Pero antes…

Era el año 2001 y el tenista croata Goran Ivanisevic, con 30 años a sus espaldas y tres finales perdidas en Wimbledon, se enfrentaba a la que sería su última oportunidad de consagrarse en uno de los «cuatro grandes». En el ranking era la 125ª posición. Pocos apostaban por él. Sin embargo, gracias a una heroica gesta ante el favorito Patrick Rafter pudo finalmente coronar una carrera llena de sacrificios.

Al croata le han preguntado infinidad de veces cómo consiguió alzarse con el tan ansiado título en el que era un momento «bajo» de su carrera profesional.

Ivanisevic describió su experiencia de diferentes maneras. De entre tantas entrevistas recuerdo una de las respuestas que dio, franca y sencilla, al menos para un deportista de élite.

«A medida que me acercaba al objetivo, solo quería que se terminase ese partido -la final- y como confiaba en mi saque, tan solo intentaba sacar más y más potente. Y supongo que así gané».

Palabras sinceras del tenista croata, libres de fanfarronería o expresiones rimbombantes. Aquel torneo, casualmente, lo ganó con un saque directo que su rival no pudo contrarrestar.

Ivanisevic se alzó con la victoria a pesar de una grave lesión en el hombro, de que sus mejores años habían quedado atrás y de la frustración acumulada tras rozar la gloria en tres ocasiones sin llegar a alcanzarla. Su resiliencia y profunda determinación son cualidades que aún hoy podemos aprender del ya retirado tenista croata.

En Ape-Out no empuñamos una raqueta, ni cuchillos, ni armas de fuego de ningún tipo, pese a su fuerte componente de acción y disparos. Iremos de paseo en un viaje ultra-violento y liberador, en el que nuestras principales herramientas serán la resiliencia y nuestra determinación. Eso y controlar a un gorila de 150 kilogramos.

El largo y colorido camino a la libertad

Armados con nuestros puños deberemos huir provocando el caos a nuestro alrededor. A través de 31 niveles de sus cuatro escenarios principales, iremos desde un laboratorio hasta la cubierta de un carguero. A lo largo de este recorrido tendremos que hacer frente a unos enemigos que no dudaran en intentar detenernos.

En Ape-Out nos enfrentaremos a guardias que portarán desde armas de bajo calibre hasta lanzamisiles e incluso utilizarán ataques aéreos. Aquí no hay sociedad protectora, solo nuestros agarres y puñetazos, así como el ritmo que los nudillos le imprimen a la huida.

Una vieja fórmula muy bien refinada

Desarrollado por Gabe Cuzzillo, con una clara inspiración en Hotline Miami, el título distribuido por Devolver Digital, sin duda tiene su sello. Nos presenta los diferentes escenarios desde una vista cenital. Niveles magníficamente ideados para que usemos el entorno a nuestro favor.

Ape-Out logra, tanto por su apartado artístico como por su diseño de escenarios y variedad de enemigos, un ambiente de tensión casi ideal entre niveles. Dichos niveles siempre estarán separados por una entrada y una única salida.

A diferencia de Hotline Miami u otros títulos similares, en Ape-Out llegamos violentamente a la salida sin saber el lugar en el que se ubican los enemigos. Ello genera, además de una tensión agradable, una sensación mucho más primitiva de nuestras decisiones, que deberemos ir ajustando a cada paso y en cada esquina. Por esto, considero que Devolver Digital lleva a un nuevo nivel sus juegos de acción. Hace uso de una fórmula tan efectiva como reiterada entre sus títulos.

Violencia y sustancia

Si pudieses convertirte en una mole de 150 kilogramos y nudillos como rocas, posiblemente también destruirías todo lo que encontraras a tu paso, quizá solo para dar rienda suelta a tus instintos básicos. Si bien en Ape-Out romperemos enemigos como cocos, el título no enaltece la violencia sin sentido, aunque hay en buenas dosis.

En el juego va a primar una sensación sofocante y no me refiero a la que nos encontramos en algunos survival horror. Aquí va por otro lado. Lejos de paralizarnos, esta sensación sofocante nos incita a ir más allá. Nos empuja a la acción en un juego que pocas veces nos permitirá respirar o tomar una decisión sopesada durante más de 3 segundos. Lejos de asfixiarnos, Ape-Out nos permite subir a su tren fomentando nuestra sed de libertad. El juego está majestuosamente acompañado por música de jazz que responde a los sucesos y un apartado visual de brutal minimalismo. A pesar de sus ajustadas mecánicas, hace gala de un exquisito manejo de todos sus recursos para que no caigamos en la monotonía.

En Ape-Out la acción frenética está a la orden del día y no serán pocas las veces que veremos la pantalla de muerte, a pesar de no ser un juego difícil. Aún así, el título se las ingenia para perjudicar el ritmo subiendo nuestro umbral de frustración casi continuamente. Un claro ejemplo de esto es la decisión de incluir un gráfico de la ruta seguida hasta nuestra muerte sobre el mapeado del nivel. Algo que ya había funcionado muy bien en el tortuoso Cuphead.

A diferencia de muchos títulos que han convertido la frustración en sello de identidad, en Ape-Out siempre vamos a querer más de sus frenéticos enfrentamientos y niveles. De esta manera logra un cóctel ideal para los fanáticos más avezados del subgénero, como también de los iniciados o jugadores menos expertos. El título de Gabe Cuzzillo es, a la vez, amable y cruel con el jugador. Aún en la derrota ofrece una sensación agradable, como si nos incitase a superarnos.

Sangre, sudor y sonido

En su apartado artístico, el juego cuenta con una banda sonora muy aprovechada y se sirve del dripping, un técnica pictórica. Estos elementos configuran una especie de concierto entre Thelonius Monk y Jackson Pollock. No solo estimularán nuestros sentidos en un cóctel sinestésico arrollador, sino que además nos volverán mejores jugadores a cada paso.

Al ritmo de sutiles pero agitadas melodías y golpes de percusión, nosotros mismos golpearemos el color a cada paso. Compondremos un lienzo criminal que aumentará su ritmo a medida que se recrudezca el enfrentamiento y nuestra libertad se aproxime. La variación en tonos y colores resulta tan significativa en Ape-Out que merecería un análisis por separado. Basta con el nivel «apagón» para apreciar el artesanal talento detrás del título.

La versión analizada corresponde a PC (Steam). Ape-Out está disponible para PC y Nintendo Switch.

  • 9.5/10
    Jugabilidad - 9.5/10
  • 10/10
    Gráficos - 10/10
  • 10/10
    Sonido - 10/10
  • 8/10
    Innovación - 8/10
  • 7.5/10
    Duración - 7.5/10
  • 9/10
    Historia - 9/10
9/10

Resumen

Ape-Out es una inmensa sorpresa y se planta como firme candidato a ocupar el panteón de las mejores producciones del 2019. Con elegancia y violencia, presenta una experiencia a lo largo de sus no más de 2 horas de campaña principal, que todo jugador debería experimentar. Es tan agobiante, liberador, vulnerable y poderoso como nosotros queramos que sea

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