I Wanna Be The Guy no es un título común y corriente. Por manida que suene esta expresión a la hora de hablar de un videojuego, pocos habrá que digan que no es verdad. Aunque nadie se dio cuenta cuando salió en 2007, esta obra creó todo un subgénero. Las “plataformas hardcore”, que se idearon como una broma tonta para los usuarios, tuvieron su primer exponente serio y trabajado con I Wanna Be The Guy. Esta es la historia de un mito de Internet.

Cuando hablamos del nacimiento de géneros o subgéneros, solemos remontarnos a los 80 o a los 90 y detallamos cómo un puñado de desarrolladores valientes decidieron arriesgarse para salvarse de la ruina o poner en práctica una idea que buscaba apasionar al mundo entero. Los orígenes de I Wanna Be The Guy son bastante más humildes y probablemente ni siquiera el propio Michael “Kayin” O’Reilly se imaginaba la repercusión final que tendría su videojuego. Hoy, obras como Super Meat Boy (2010) o el magnífico Celeste (2018) beben directamente de él.

Durante la segunda mitad de la década de los 2000 comenzaron a nacer títulos flash en Internet destinados a un fin tonto: servir de broma a los usuarios haciendo uso de una dificultad inhumana e injusta. Algunos de ellos alcanzaron cierta notoriedad y se inspiraban, sobre todo, en los clásicos de NES, ya que era fácil programar mecánicas parecidas y diseñar gráficos similares. Todo ello llevó a que muchos de ellos triunfaran en un YouTube primitivo y a que muchos adolescentes se los hicieran jugar a sus amigos para que “picaran”.

Al creador de I Wanna Be The Guy se le ocurrió que podía crear un videojuego de plataformas serio y trabajado utilizando esta idea boba y llevándola al extremo. Su amor por los títulos retro y de dificultad inhumana hizo que I Wanna Be The Guy naciera como una gran parodia de los videojuegos antiguos. Por eso, no solo encontramos múltiples homenajes a esas obras en él, sino que prácticamente todos los personajes, música e incluso sprites están directamente sacados de los títulos a los que homenajea.

Una historia tan estúpida “como las de antes”

En los 80 y los 90 los guiones no eran especialmente complejos, sobre todo en géneros como las plataformas o los beat’ em up. La historia daba igual: solo era una excusa para ponernos a los mandos. Han secuestrado a la princesa, los punks ha tomado la ciudad o la Tierra va a ser destruida por los alienígenas. ¿Qué más da? Tú ponte a saltar o a pegarte con todo el barrio como si no hubiera un mañana. Eso es lo único que debe quedarte claro.

Como no podía ser de otra forma, I Wanna Be The Guy recoge esa idea. En el juego nos pondremos en la piel de un adolescente de 15 años cuyo objetivo es convertirse en “The Guy” (El Chico). Para conseguirlo, debe sortear multitud de peligros, vencer a poderosos jefes finales y finalmente llegar al Castillo de The Guy para derrotarlo y reclamar su puesto.

La historia es así de sencilla y nos permite en apenas unos segundos enfrentarnos a un videojuego extremadamente complicado, con trampas en todas partes, situaciones jugables que exigen precisión de cirujano y unos jefes finales mastodónticos que exigirán lo mejor de nosotros mismos. La jugabilidad está cuidada y trabajada, pero esa dificultad tan elevada puede desanimar a muchísimos jugadores. Es fácil desesperarse con él, por lo que muchas personas han afirmado sin tapujos que para disfrutar de verdad de I Wanna Be The Guy hay que tener cierto amor masoquista hacia los videojuegos.

Aún con todo, con paciencia y perseverancia cualquiera puede terminarlo e incluso disfrutarlo. También, dado que es una parodia de los videojuegos antiguos, I Wanna Be The Guy está repleto de referencias a Castlevania, Super Mario Bros., The Legend of Zelda, Mega Man y muchísimas otras leyendas de nuestro medio en forma de homenajes visuales, jugables y/o sonoros.

¿Qué tal ha envejecido?

I Wanna Be The Guy era difícil hace más de 10 años, y todavía hoy lo sigue siendo. Sin embargo, el control es muy bueno, y el juego no basa su exigencia en la torpeza del personaje controlable, como ocurría con algunos juegos de NES. Este título es realmente difícil, de verdad, sin que podamos echarle la culpa a los controles. Las trampas están específicamente diseñadas para matar al jugador, y el control de The Kid responde siempre sin problemas, por lo que no se le puede achacar la dificultad al manejo, sino a los peligrosísimos escenarios.

El videojuego es tremendamente variado y dispone no solo de múltiples desafíos plataformeros, sino de distintos jefes finales que requieren de una estrategia en concreto para poder derrotarlos.

En I Wanna Be The Guy morimos de un golpe y habrá trampas injustas que solo podremos esquivar con pericia o siendo capaces de anticiparnos a ellas. A veces, para lograr esto último, tendremos que haberlas sufrido al menos una vez. Aún con todo, estas tretas no solo se basan en ensayo y error, ya que el empleo de la mente del jugador también es importante; hay que ser tan hábil como inteligente para superarlas con éxito, y, sobre todo, vencer a los jefes. Sin embargo, a pesar de todo, es casi inevitable morir una y otra vez… la pantalla de “Game Over” será lo que más verá cualquier persona que quiera enfrentarse a I Wanna Be The Guy.

Por otra parte, este videojuego es un plataformas muy largo a causa de su gran dificultad. Para llegar hasta su final pueden hacer falta decenas de horas, todo dependiendo de la habilidad de la persona que esté a los mandos.

¿Dónde y cómo puedo jugarlo?

I Wanna Be The Guy es un videojuego completamente freeware, ya que “coge prestados” elementos de decenas de obras clásicas del medio. Por esa razón no solo es completamente gratuito, sino que cualquiera puede encontrarlo para su descarga en PC con mucha facilidad y de forma legal. De hecho, gracias a eso, también hay infinidad de fangames que usan el motor de I Wanna Be The Guy.

Dado que es ya un título antiguo y poco exigente (en lo técnico, por si no ha quedado claro), cualquier ordenador moderno puede correrlo con mucha facilidad. De hecho, también hay que destacar que puede jugarse perfectamente con teclado, sin necesidad siquiera de buscar un mando para poder disfrutarlo como toca.

I Wanna Be The Guy es una obra que está al alcance de cualquiera, por lo que todos los que lo deseen pueden darle una oportunidad y comprobar que es, efectivamente, uno de los videojuegos más difíciles de todos los tiempos, pero también un título de gran calidad.

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