Ya es conocido por la gran mayoría de jugadores el momento de éxito que vive Fortnite Battle Royale. Es uno de los juegos del momento, que cuenta con más de 125 millones de jugadores y recauda más de 300 millones de dólares al mes. Epic Games quiere dar longevidad a su juego y no les basta con dar constantes actualizaciones a los jugadores. Por eso, apuestan por otra forma de fidelizar a los fans del título: convirtiéndolo en un e-sport (o intentándolo).

El dinero está ahí: 100 millones de dólares en premios a repartir en la primera temporada de competitivo de Fortnite. Un auténtico órdago para colocarse en lo más alto de la escena de los e-sports, casi triplicando la cantidad que reparte Dota 2, el juego rey en las bolsas de premios. Lo que falla es el formato.

La experiencia competitiva de Fortnite es menor que la de un bebé que no sabe ni gatear. Apenas ha organizado dos eventos, aunque de gran magnitud. El primero, el celebrado el pasado E3, con más de tres millones en premios para organizaciones benéficas y que reunía a streamers, jugadores profesionales y personalidades del mundo del entretenimiento. Sin embargo, este evento tenía más de publicidad y diversión que de competitividad.

Ahí es cuando llegamos a este pasado fin de semana. Se inaugura la Summer Skirmish, una serie de ocho semanas de torneos donde se reparten ni más ni menos que ocho millones de dólares, un premio desorbitado para la gran mayoría de títulos de los e-sports. El torneo de este fin de semana juntaba a jugadores profesionales con streamers reconocidos por su habilidad en Fortnite y esta vez, con un premio de 250.000 dólares en juego para el ganador.

El formato era claro: Se jugaría hasta que un dúo consiguiera sumar 2 victorias o hasta que se llegue a un total de 10 partidas. Después se haría la media de las posiciones durante las partidas para hacer el resto de la clasificación. ¿Qué ocurrió? Que nadie atacaba. Es absurdo arriesgarte a morir en un combate cuando puedes evitarlo y seguir subiendo posiciones mientas el resto de jugadores son eliminados. Esto derivó en un estilo de juego muy alejado de una partida normal de Fortnite, con un número de jugadores en los últimos círculos de la tormenta muy elevado.

La gran cantidad de jugadores en un espacio pequeño y todas las construcciones que estos habían creado para protegerse y evitar enfrentamientos provocaron altos picos de lag que eliminaron a algunos jugadores por no poder moverse del sitio en el que estaban. El fracaso de este modelo, tanto a nivel competitivo como para el espectador, obligó a Epic Games a suspender el torneo a las cuatro partidas de las diez previstas.

Después del torneo, los participantes y la comunidad buscan una solución para hacer las partidas más amenas sin perder el espíritu competitivo. Lo que parece claro es que se deben incentivar las eliminaciones, sin dejar de dar importancia a ser el último con vida en la partida.

El problema al que se enfrenta Fortnite ya lo han tenido otros Battle Royale que intentan entrar en el mundo competitivo como PlayerUnknown’s Battlegrounds o, de forma más exitosa, H1Z1. La Pro League de H1Z1 utiliza un sistema de puntuación que otorga a los equipos un punto por cada baja que realizan y que después se multiplica por 1, por 1.25, por 1.5 o por 2 en función de la posición que consiguen dentro de la partida. Un equilibrio que de momento le funciona a un título mucho menor en repercusión mediática que Fortnite.

El formato es el principal escollo que tiene Fortnite por resolver para ser un e-sport atractivo, pero tiene más trabajo por hacer. Se echó en falta un modo espectador (que ya se utilizó en el E3 pero no se ha vuelto a ver) que permitiera tener más conocimiento de lo que ocurre durante la partida. La falta de información fue notable, ya que Epic no publicó la lista de equipos participantes y las normas hasta unas horas antes del inicio del torneo. Además, la retransmisión fue muy mejorable, con tres casters con poco conocimiento del videojuego e imágenes tomadas de los streaming que los jugadores realizaban en Twitch.

Epic Games tiene dinero para llevar a Fortnite al mundo competitivo, pero le queda mucho trabajo por hacer y, de momento, no sabe qué dirección tomar para entrar en el mundo de los e-sports.

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Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Alejandro González hace 4 semanas, 1 día.

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