Había un tiempo en el que el mundo de los videojuegos de fútbol no era solo FIFA y PES. Esto es fútbol era el tercero en discordia, pero ahí estaba, intentando pelear con esos dos grandes. No pudo más. El lastre técnico en comparación con la competencia era demasiado. Sony decidió dejar el juego en una caja en el sótano. De esto hace ya 13 años, momento en el que se lanzó el último Esto es fútbol. A día de hoy es indiscutible que el título tenía sus carencias, pero también destacaba en otros puntos.

Esto es fútbol 2005 salió al mercado vendiéndose como “pura adrenalina” y “auténtica pasión”. “Desde la fluidez y la elegancia de Francia, la exquisita técnica de España o el vibrante fútbol-samba de Brasil”, enunciaba el videojuego. Esta experiencia, sin embargo, luego se veía obstaculizada por factores como la limitada jugabilidad. Y ya ni digamos el tiempo de carga. Mientras esperabas para jugar un partido, podías ir a “descargar adrenalina” y no te perdías nada.

Jugadas tan sencillas como la disputa de un balón aéreo eran inexistentes. No podías mover tu jugador al recibir un pase, o en el mejor de los casos se desplazaban solos. Sabías que si mandabas el esférico por alto hacia la línea defensiva contraria, si el contrario se quedaba parado y tu delantero aún no había llegado, ya tenías medio gol asegurado. Este defecto también se da con envíos rasos, pero no resultan tan llamativos. Así, algunas situaciones se hacían previsibles.

Y eso no es todo en cuanto a jugabilidad. Acciones como los regates también estaban muy restringidas. Esas filigranas que tanto gustan eran cosa de un botón y poco más. Al final, la sensación que te da es que se repiten los mismos movimientos una y otra vez. Incluso con los tiros de falta. Esa flecha para indicar a dónde va el balón llega a cansar. Es ideal para neófitos, pero llegados a cierto punto de experiencia sobra.

Tampoco es fácil de entender que el cansancio de los jugadores no se acumule. Ya no solo de partido a partido, sino que después del descanso ya vuelven en plena forma. ¿Qué sentido tiene realizar cambios solo en la segunda mitad? Como no sea para enviar al banquillo a quienes tengan una amarilla o se quiera hacer un cambio en la manera de jugar…

Esto es fútbol análisis

Los piscinazos del Esto es fútbol

Pero no todo es malo. Si Esto es fútbol es un juego mítico es por su opción de los piscinazos. Un arte que había que saber dominar. Elegir el momento justo en el que un rival te hace una entrada o estás cuerpo a cuerpo con el defensa no era cosa de un partido. Había que perfeccionar la técnica, comerse decenas de cartulinas amarillas y afrontar sanciones a la mínima. La precisión era clave, porque como perdieras el balón y le dieras tarde al R2 ya entraban en juego los controles de defensa y te marcabas una falta intencionada. Una patada a lo Karate Kid que rara vez no acababa con una expulsión.

Ya fuera del campo, había algunas opciones un tanto diferentes. La simulación de partidos siempre ha estado allí, pero en Esto es fútbol 2005 se podía simular toda una temporada del tirón. Aunque, eso sí, ya te advertían que si lo hacías con muchos partidos acabarías con malos resultados. Así, lo ideal era pasar unos dos encuentros. Sino, se corría el riesgo de descender. Eso si se hacía la locura de pulirse un año entero.

Y luego, el mercado de fichajes. No sé si será mejor o peor que esté abierto toda la temporada. En cualquier momento, a la mínima que tuvieras cash, ya podías buscar una nueva estrella. Lo que sí era era del todo irreal. También incluía una opción muy interesante, y es que otros equipos podían pujar a la vez por un jugador.

Después, al margen del tradicional modo temporada, está el modo carrera. Una interesante opción que te permite comenzar en una liga de colegio, subir a semiprofesional (así, de sopetón) y luego irte al país que quieras a iniciarte en sus máximas divisiones. En cuestión de dos años, puedes ascender a los jugadores de un equipo mediocre a la élite. Aunque seguramente no progresarán lo necesario y tendrás que tirar de chequera.

¿Y qué decir de los equipos? Si de algo podía presumir era de su gran cantidad de ligas raras. ¿Quién no ha deseado alguna vez jugar en la liga finlandesa o en la árabe cuando aún no había aterrizado ni al FIFA? Nadie, claro, pero ahí estaban. El Haka, el MyPa, el Al-Ahli… ¡Qué equipos! Y en materia de selecciones, un cookiano o salomonense podían hacer realidad su sueño de manejar a las Islas Cook o las Islas Salomón respectivamente.

This is football

En cuanto al sonido, es difícil encontrarle alguna pega, más allá de gustos musicales. El ambiente que se genera en el estadio es suficiente, simple pero aceptable. Al menos los aficionados no eran planos, sino que reaccionaban mínimamente ante acciones como el gol. Pero lo mejor son los comentarios de Carlos Martínez y Julio Maldonado, Maldini. Aunque llegan a hacerse repetitivos, como en todos los videojuegos de fútbol, y en ocasiones también son poco acertados, igual que en el FIFA o el PES.

Sobre los gráficos, fue un juego creado en 2004, por lo que no podemos esperar gran cosa. Pero sí que es cierto que sus dos máximos competidores le pasaban la mano por la cara. Jugadores inexpresivos, con facciones que podían recordar mínimamente a su rostro real. Y eso en el caso de las estrellas.

Los estadios cumplían por la mínima. Nada del otro mundo: el césped cumplía con ser verde (bueno, a veces algo marrón por el desgaste, punto a su favor) y las líneas con ser blancas. Al fin y al cabo, no se necesita nada más y el resto es puro adorno.

Lo que más puede molestar es un pixelado presente en prácticamente cualquier sitio. Que si el uniforme del entrenador, las vallas publicitarias… Y mucho ojo a algunas tomas hacia la grada. Los espectadores parecen estar formados por cuadrados por su megapixelización. Más propios de un juego de 8 bits que del siglo XXI. Un apunte más sobre los aficionados. Están demasiado sincronizados en sus movimientos. Se levantan y aplauden como si fueran militares obedeciendo órdenes.

Videojuego Sony fútbol

La utilización de los colores también es bastante homogénea. Tal vez demasiado. Hasta el punto que en los rostros de los jugadores no se aprecia nada más que un atisbo de sombra. A lo mejor ya es pedir demasiado a un juego del 2004, pero lo cierto es que en otros títulos estaba algo más trabajado este aspecto. No hablaré ya del pelo y las cejas, porque tampoco quiero dejar tan mal al juego.

Lo mejor de los gráficos son, de largo, los rótulos de los partidos. No son para tirar cohetes, pero se hacen ver. Esto ya dice bastante de lo que es Esto es fútbol en este sentido.

Dicho esto, y a pesar de que los gráficos dejan mucho que desear, se asemejan algo a la realidad, como debe corresponder a un simulador. Al menos no es de esos juegos de fútbol cutres donde todos los jugadores son iguales que hasta se inventan sus nombres por carecer de licencia.

Y luego, una última cuestión. Los bugs. Los hay de muy evidentes y que no deberían haberse dejado sin solucionar. Dejan al juego como si estuviera hecho a medias. Uno que es recurrente es el que yo llamo el efecto Zapatero. ¿Se acuerdan del chiste? Unos ladrones se disponían a entrar a un banco a robar. Lo asaltaron y gritaron: ¡Quieto todo el mundo, denme todo el dinero que tengan! Y entonces aparece Zapatero. Sí, el expresidente del Gobierno. Y entonces suelta: Tranquilos, vamos a iniciar un diálogo y todos saldremos ganando. Los ladrones, asustados, se dieron cuenta de que no se podían mover. Espetaban: ¿Qué pasa, qué nos has hecho? Y Zapatero contestó: Os he dejado… parados. Pues, en ocasiones, pasa lo mismo con algunos jugadores. Sin motivo alguno, se quedan quietos por unos segundos.

Y luego también está la pelota que se teletransporta. De repente, un balón se cuela en la portería y, zas, reaparece justo detrás del portero, en el área pequeña. Así lo hemos podido comprobar. Por supuesto, fue gol, pero es una jugada que puede dejar a alguno confundido. Por suerte, este aparenta ser un fallo menos recurrente que el primero.

Todas estas deficiencias hicieron que Esto es fútbol 2005 sucumbiera ante sus máximos adversarios. Por algo este fue el último título que sacaron. FIFA y PES eran claramente superiores. Y ya ni hablemos de cómo son ahora. Sin embargo, logró enganchar a varios aficionados al balompié. Porque si algo tenía el juego de Sony era que no buscaba parecerse a otro. Consiguieron algo único, con sus virtudes y sus defectos. Quienes pudieran ponerse a los mandos de esta obra nunca olvidarán los piscinazos o la liga infantil que en nada alcanzaba una división de profesionales. Tal vez sí que expulsen de su memoria a la selección de las Islas Cook. Pero estos detalles son los que lo hacían muy especial.

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Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Pablo Morilla hace 2 meses.

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