Dentro del mundo de los videojuegos, hay ciertas sagas que cuentan con décadas de fama y cuyo papel en la historia del medio no será olvidado por más que pasen los años. A menudo estos juegos tienen un componente nostálgico tan arraigado que es difícil analizarlos de forma más objetiva, o simplemente experimentarlos como un juego más.

Es ahí donde personas como yo, que a menudo juegan fenómenos mundiales con décadas de retraso, tenemos la “ventaja” de poder jugar a estas leyendas sin una perspectiva desubicada alterada por un fuerte factor nostálgico, y de esa manera ver la experiencia de una forma más pura, por así decirlo, sin alteraciones de otra índole.

La saga de cuyo origen voy a hablar hoy es ni más ni menos que la legendaria Resident Evil, que comenzó con un primer juego para PlayStation, y a día de hoy apenas ha visto mermada su fama como clásico.

Resident Evil… ¿quién no conoce esta serie? No cabe duda de que, a pesar de que hoy en día carece del tirón que tuvo hace mucho, sigue siendo de las sagas de videojuegos más famosas de la historia.

Y aquí fue donde comenzó. Biohazard, conocido fuera de Japón con el nombre de Resident Evil. Esta saga es uno de los buques insignia de Capcom, junto a otros grandes como Mega Man o Street Fighter.

¿Cómo comenzó el fenónemo zombi? Aunque como todo juego tiene muchos elementos, hoy quiero tratar uno de ellos con especial énfasis, un elemento que marca la diferencia entre videojuegos independientemente de la época. Ahora iré a ello.

Así comenzó la amenaza zombi

Verano de 1998, Raccoon Forest. Han tenido lugar unos aterradores asesinatos en serie en los que se aprecian signos de canibalismo. Para desvelar el misterio detrás de este asunto, los S.T.A.R.S. son enviados al lugar de los hechos, pero el primer equipo en llegar, el equipo Bravo, no da señales de respuesta.

Con la intención de reconocer la situación del equipo Bravo, el ayuntamiento envía al equipo Alpha, entre los que se encuentran Chris Redfield y Jill Valentine, cuya misión será averiguar los oscuros acontecimientos sucedidos en el bosque, al mismo tiempo que destaparán algo mayor y tendrán que hacer lo imposible para sobrevivir a los ataques de unos despiadados enemigos.

De por sí la premisa es bastante sencilla, pero la cosa cambia a medida que se avanza. La trama de Resident Evil está bien montada, y va saliendo a la luz a medida que el jugador explora el mapa del juego. Lo hace logrando que poco a poco consiga mayor interés, y manteniendo un excelente nivel de misterio y tensión.

Miedo prerrenderizado

Han pasado muchos años desde la salida del juego, y eso es algo que se hace notar tanto jugable como gráficamente. Los gráficos utilizados se convirtieron en seña de identidad para el juego, e incluso para muchos otros. Los fondos prerrenderizados, es decir, imágenes fijas, sobre las que se mueven los personajes. Aunque son algo arcaicos, aún siguen funcionando lo suficiente y se logra una ambientación correcta. La música no busca muchos alardes y se limita a ayudar con esta ambientación, que sería en su época un factor clave y sobresaliente, y que con el tiempo ha perdido algo de fuerza, pero sigue estando presente.

Quizá en nuestros días el juego ya no asuste tanto como antes, aunque más que por los gráficos, el motivo de este hecho sería más bien que las cosas cambian y los zombis ya no nos dan miedo.

El trabajo ambiental de Resident Evil estuvo tan bien logrado que, en cuanto nos acostumbremos a esos fondos y a esos personajes poligonales y nos metamos de lleno en la piel de los protagonistas, sentiremos la tensión y la oscuridad presentes en el ambiente, que tampoco está exento de carisma.

El saber hacer de un origen legendario

Pero que la ambientación del juego es buena pero anticuada es algo que seguramente ya sabía cualquiera antes de llegar hasta aquí. El punto principal que quiero tratar es la jugabilidad. Y es que cuando uno juega Resident Evil por primera vez, lo primero que hace es pensar “Uh, qué tosco es esto, no sé yo… “.

Pues bien, ¿por qué la jugabilidad de Resident Evil es, hoy en día, bastante buena, a pesar de que el control esté anticuado y, digámoslo claro, dé un poco de asco? Podría trasladar el ejemplo a juegos como Metal Gear Solid, de PS1, que cometió errores varios como usar una cámara que no te permitía ver a enemigos a los que tenías que ver, o te ponía enemigos que venían de escaleras superiores sin tener la posibilidad de apuntar hacia arriba.

Dicho esto, ¿qué hace correctamente Resident Evil? Con un control tosco y limitado (a un nivel que para la época era bastante bueno), pone en manos del jugador una gran variedad de situaciones bien fundamentadas y perfectamente manejables utilizando lo que el juego te da.

Utilizar los objetos del entorno para resolver los enigmas y despejar el camino al mismo tiempo que, poco a poco, descubres qué ha sucedido y la trama comienza a desarrollarse. Contar los objetos que usas para no quedarte sin munición, sin curas, o sin posibilidad de guardado, y enfrentarte a los enemigos con cautela. Todo eso es posible y funciona perfectamente con el control, los gráficos y el sistema que el juego nos da, y ese es el gran logro de Resident Evil, lograr que todo esto sea posible, pase el tiempo que pase.

Por eso, al que esté leyendo esto, se lo digo claramente: Puede que al probar Resident Evil te hayas dado la vuelta al ver ese control. Dale otra oportunidad.

Resident Evil es un juego muy bien montado, con una jugabilidad y desarrollo inteligentes e interesantes, y que sin duda se ganó su fama a base de bien.

Tras probarlo, puedo asegurar que el éxito de Resident Evil no fue cuestión de suerte.

Si deseas leer más artículos del autor, incluyendo este texto, visita Diario de Tellus.

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