Final Fantasy es una serie que nunca necesita presentación, pero no se puede decir lo mismo de muchos de sus juegos. Cuando se habla de la saga, siempre salen a la luz los de siempre: la trilogía de PlayStation, Final Fantasy VI, X y los últimos, aunque estos no siempre para bien.

Pero la saga en sí está formada por decenas de juegos, entre los que se encuentran subproductos muy decentes como la subsaga Tactics. Por otro lado están los primeros Final Fantasy anteriores al VI, muy arcaicos para el jugador medio de hoy día, pero que han recibido numerosos remakes.

Hoy hablaré de uno de los muchos juegos de Final Fantasy que recibió la Nintendo DS, un remake del Final Fantasy III original de NES.

Luz y Oscuridad viven en armonía y equilibrio, permitiendo su existencia y la de la vida en el mundo. Hace mucho tiempo, la luz se volvió más poderosa, y los Cuatro Elegidos de la Oscuridad se alzaron para devolver a la luz a su posición natural y devolver el equilibrio y el orden establecido a la tierra de los humanos. Ahora es la Oscuridad la que ha crecido, y Cuatro Elegidos de la Luz deberán alzarse y utilizar los cristales para volver a restablecer el equilibrio.

Qué esperar de un remake

Una trama así de simple no es de extrañar teniendo en cuenta que el juego fue lanzado para NES hace ya más de quince años. Posteriormente, Final Fantasy III fue refundido para Nintendo DS, dando lugar al juego del que voy a hablar. Aunque primero me gustaría preguntaros una cosa: Cuando jugáis una refundición o remake, ¿qué esperáis ver? Cabría elegir entre dos opciones: El mismo juego con gráficos, música y controles adaptados a la modernidad, o la misma base del juego reconvertida en lo que sería un juego de la consola actual.

Por mi parte, suelo esperar lo segundo, dando cabida a muchas mejoras jugables, novedades, ampliación de la trama… algo así como lo ocurrido en Fire Emblem: New Mistery of the Emblem o al más reciente Fire Emblem Echoes, por citar un ejemplo.

El caso es que pregunto esto para simplificar las cosas, porque si lo que queréis ver es lo segundo que he dicho… Final Fantasy III se aleja de esos estándares. Pero bueno, iré por partes, como siempre.

Una evolución gráfica y sonora limitada por los años

Vamos a empezar con el aspecto que normalmente llama antes la atención en una refundición: los gráficos. Os pongo una imagencita del Final Fantasy III original:

Estamos hablando de NES, a fin de cuentas. En su adaptación a DS, los gráficos que se han escogido no han sido sprites, sino cuerpos en 3D. Visualmente, tanto escenarios como personajes luchen de forma la mar de aceptable en el 3D que acostumbramos a ver en DS.

Los personajes, tanto en mapa como en batalla, tienen una apariencia “chibi”, y los enemigos se reflejan en batalla como criaturas bien definidas. El nivel es bueno, a primera vista.

El problema viene cuando vamos más allá. En primer lugar tenemos las animaciones de los personajes, que lucen bastante toscas y mecánicas. En batalla, para la mayoría de los ataques los protagonistas y enemigos apenas avanzarán un par de pasos, es decir, que cuando un personaje ataque por ejemplo con una espada, avanzará, dará espadazos al aire, y luego el enemigo recibirá daño. Este sistema visual queda bastante arcaico para los tiempos que corren, aunque sea la adaptación visual de lo que se veía en NES.

Por otro lado tenemos una cantidad de recolores que, tratándose de NES, y dando por hecho que no se iban a cambiar las criaturas desde el juego original, son… aceptables.

Hay bastantes. Pero dadas las circunstancias, podría ser peor. Por último, por el lado de los protagonistas tenemos una amplia cantidad de trabajos (que explicaré más adelante), y cada trabajo otorga un aspecto único a cada personaje. Dentro del mismo trabajo, existen pequeñas diferencias visuales entre los protagonistas, que pese a no ser muy grandes, se agradecen porque están siempre presentes.

El apartado musical ha revivido los temas adaptados a la generación de DS, remezclándolos por así decirlo y creando unos temas acordes a nuestra ép… Bueno, no, se siguen notando anticuados en muchos casos, y por sí solos no suelen destacar para nada. Sí debo decir que en la recta final hay unos cuantos temas la mar de buenos que mejoran mucho la experiencia de ese tramo, pero por norma general la música solo es simpática, sin más alardes.

Y en total hay unas 60 canciones, así que tratándose de una refundición de NES, la cantidad es muy buena. El problema con la calidad es la limitación de refundir temas antiguos, pero el resultado está bien, sin alardes.

La historia de los cuatro guerreros de la luz: Lo que pudo ser y no fue

Pasamos a la trama… Mirad, voy a ser directo: estamos hablando de un juego de NES, por lo que la historia es una chorrada típica del género. No se lo vamos a reprochar teniendo en cuenta la época. El caso es que la versión de DS no ha aumentado los elementos de la trama, por lo que tenemos un calco de la historia de NES, es decir, un argumento vacío, con personajes carentes de personalidad… en fin, lo típico en aquella época. A la trama se le añaden algunos elementos en la recta final, poco, pero algo.

No se lo vamos a reprochar al juego de NES, pero… la refundición bien podría haber añadido algo más. Los personajes podrían haber tenido más carisma, los sucesos podrían haberse explicado mejor, se podrían haber dado más datos sobre hechos importantes como la antigua batalla de los cuatro héroes de la oscuridad…

Final Fantasy III fue a lo fácil y se limitó a dejar las cosas tal y como estaban. El resultado se deja notar y hace que, en cuestión de trama, el juego sea tan básico como en sus orígenes, pero quince años después.

Un RPG clásico… demasiado clásico

Por último, queda hablar de la jugabilidad. Podemos imaginar de antemano que el sistema de combate por turnos es de lo más clásico que se pueda echar en cara, aunque los trabajos aportan variedad al asunto. Cada trabajo puede equiparse unos objetos y armas concretos y tiene una habilidad especial. Elegir el trabajo de cada miembro del grupo y planear estrategias acordes para derrotar a los enemigos una vez el juego se pone difícil es el aspecto más destacable. Si bien la antigüedad del sistema se deja notar en varios aspectos como una dificultad que pasa de la facilidad aburrida a la dificultad absurda, los desequilibrios en los daños causados o la planitud de las mazmorras, todo esto puede verse desde una perspectiva… acogedora. No digo que no sean errores, pero una vez se ha aceptado que este juego es una renovación de un juego anterior para adaptar lo antiguo a los mínimos visuales y gráficos de la actualidad, puede ser disfrutable pese a sus errores.

Dicho todo esto, si lo que se busca es un RPG de calidad, Final Fantasy III no es la opción más recomendable. Estando algo obsoleto en muchos sentidos, FFIII está hecho para aquellos amantes de la saga que quieren conocer sus comienzos pero no pueden digerir un producto de NES. Para ellos, la versión de DS facilita visitar esta pieza, que de por sí necesita bastantes más elementos para hacerse recomendar más allá de su valor histórico como parte de la franquicia JRPG más famosa de la historia.

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