Sonic vuelve como nunca lo habríamos imaginado. Alejándose de planteamientos e ideas modernas, que han llevado a que la mascota de Sega haya acumulado muchos años de altibajos, el erizo regresa a sus orígenes, a la etapa de los 16 bits. Los años 90 están de vuelta, con toda su jugabilidad, música y estilo artístico inconfundible. Esto es Sonic Mania.

Desde que Sega dejó el negocio de las videoconsolas para centrarse en los juegos, la calidad general de los títulos de Sonic comenzó a bajar. En los últimos años hemos podido ser testigos de todo tipo de experimentos en las entregas dedicadas al erizo azul, entre los que se incluyen juegos que han funcionado bien, como Sonic Generations, otros con resultados decentes, como Sonic Unleashed, algunos poco relevantes como Sonic Lost World y bastantes títulos que han resultado ser un completo despropósito, como Sonic the Hedgehog 2006 y el más reciente Sonic Boom.

Todo ese historial de aciertos relativos, fracasos y juegos olvidables habrá llevado a Sega a preguntarse dónde está la esencia de Sonic y qué es lo que lo hace grande. Los mejores títulos del erizo, aquellos que lo convirtieron en un icono capaz de competir contra Mario y que la mayor parte de fans recuerdan con nostalgia se encuentran en la clásica Sega Mega Drive, aquella máquina de 16 bits que dejó Sonic 1, Sonic 2, Sonic 3 y Sonic & Knuckles, joyas imperecederas del género de las plataformas.

Sonic the Hedgehog 4 fue un intento de recuperar esa esencia que recibió una acogida relativamente fría. ¿Eran esas las físicas de los Sonic clásicos? ¿Realmente tenía su personalidad? Para muchísimos usuarios, ese intento se quedó en un título olvidable y que no estuvo a la altura, a pesar de la publicidad que se le dio.

Por fans y para fans

¿Quién entiende la esencia de Sonic? ¿Quién es capaz de lanzar un producto hecho con mimo y con la calidad y espíritu de esos inolvidables años 90? Sega se fijó en desarrolladores amateur que lanzaban sus fangames en Internet, y no precisamente para cancelar sus proyectos por motivos legales: la empresa se puso en contacto con Stealth (fundador de Headcannon) y The Taxman (Christian Whitehead) sorprendida por su pasión y trabajo para que se encargaran de la adaptación de juegos clásicos de Sonic en 2D para Android e iOS, incluyendo Sonic CD o los dos primeros Sonic the Hedgehog.

Más que probado su talento, Sega impulsó que estos desarrolladores independientes hicieran realidad su primer videojuego propio de manera oficial. Así se hizo realidad Sonic Mania.

El juego es una especie de remix de las entregas clásicas, pero no se queda en una simple recopilación de viejos niveles: las antiguas fases de Sonic 1, 2, CD, 3 & Knuckles han sido modificadas por completo, hasta el punto de que son completamente irreconocibles. El diseño de los niveles es magnífico, tanto si hablamos de las fases rehechas como de las que son completamente nuevas, como Studiopolis Zone o Mirage Saloon Zone, pantallas que pasarán a la historia del erizo azul por sus ingeniosas mecánicas e ideas frescas.

La magnífica banda sonora del juego está a la altura de la compuesta por los talentosos músicos de los títulos originales, entre los que se encuentran Masato Nakamura, Jun Senoue o incluso Michael Jackson.

Tee Lopes e Hyper Potions son los compositores de la música de Sonic Mania, que han sabido aportar un “estilo Sonic” inconfundible no solo a los remixes de las melodías originales de las fases clásicas, sino a las nuevas canciones. Las composiciones recuerdan mucho a Sonic CD tanto en estilo como instrumentos. La banda sonora es el único apartado en el que los títulos de Sonic rara vez decepcionan, y estos talentosos compositores no solo han alcanzado el estándar habitual, sino que lo han superado. Es una verdadera delicia para los oídos, tanto si hablamos de las viejas melodías arregladas como de las que han sido compuestas para Sonic Mania.

Regreso a los años 90

Sonic Mania recuerda de manera constante a los títulos originales del erizo azul y está claramente enfocado a aquellos jugadores que crecieron con él. La cantidad de guiños, cameos y detalles relativos no solo al erizo azul sino a otros aspectos de Sega están presentes en cada píxel y vale la pena descubrirlos por uno mismo.

Loopings, cientos de anillos y velocidad, mucha velocidad. La jugabilidad de siempre y las mecánicas de toda la vida están presentes, y el jugador puede disfrutar de todos esos elementos “tan Sonic” no solo con el erizo azul, sino con los simpáticos Tails y Knuckles.

A pesar de todo ello, el juego se siente diferente por sus nuevas y frescas ideas. Hay que destacar dentro del conjunto los magníficos jefes finales, con mecánicas únicas dentro de la franquicia del erizo azul. Algunos se inspiran claramente en los de los títulos de 16 bits, mientras que otros son completamente nuevos.

Las fases especiales parecen hechas para Sega Saturn y son también diferentes a lo visto anteriormente. La dificultad también es más elevada que la de los juegos originales: es quizá uno de los juegos de Sonic más difíciles para que sea retante para todos aquellos que han superado las entregas de Mega Drive en numerosas ocasiones. También, por primera vez, el cronómetro coge relevancia real: algunas fases son tan largas que el límite de los 10 minutos se rebasará en más de una ocasión, superando muchas los 5 minutos de duración, a diferencia de lo que ocurría en Mega Drive, ya que las fases rara vez se extendían más allá de los 2 minutos.

También es, probablemente, el videojuego de Sonic en 2D más largo de todos, con 12 extensas zonas con sus respectivos actos. La rejugabilidad es considerable, ya que tiene numerosos extras, un modo contrarreloj en el que podemos subir nuestras plusmarcas a un ránking mundial y un completo modo multijugador para competir localmente y a pantalla partida.

El mayor “pero” que le hemos encontrado a Sonic Mania es que se centra demasiado en rememorar el pasado y, a pesar de sus nuevas ideas y mecánicas, se olvida de ser él mismo. Al final, las fases que pasarán a la historia de Sonic Mania no son las rehechas, sino las que son completamente nuevas, que, aún con todo, tienen guiños a ideas olvidadas y canceladas de antiguos desarrollos que los más fans sabrán reconocer. Es cierto que su objetivo es ser un producto enfocado a la nostalgia pura y dura, pero eso provoca que nos preguntemos lo magnífica que podría haber sido esta obra si se hubiera enfocado en ser completamente original manteniendo el estilo de los 16 bits. Aún con todo, es difícil cuestionar el hecho de que quizá Sonic Mania era un juego necesario.

A pesar de ese detalle, Sonic Mania es un juego del erizo azul muy completo y divertido que quizá ayude, de una vez por todas, a que el mítico personaje encuentre el camino correcto. Si Sonic Mania sienta un precedente, quizá estemos siendo testigos del verdadero renacer de la mascota de Sega.

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Este debate contiene -5 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Ramón Oliver hace 2 meses, 4 semanas.

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