L.A. Noire es uno de los grandes juegos de la pasada generación, una obra valiente que triunfó entre crítica y público en 2011, año en el que se estrenó para PlayStation 3, Xbox 360 y PC. Ahora, con motivo su llegada para Nintendo Switch, Xbox One y PlayStation 4, le dedicamos un análisis en Bitjuegos a este clásico del “videojuego negro”. L.A. Noire está en el club de esos triple A que no son para todo el mundo, pero que satisfará el paladar de los jugadores más exquisitos.

El accidentado desarrollo de L.A. Noire hizo temer en su día que el videojuego no llegara a las tiendas, o que como mínimo no lo hiciera en un estado aceptable. Y es que antes de que se revelara que el estudio responsable del juego, Team Bondi, trataba mal a sus empleados, el título estuvo produciéndose durante siete años, y pasó de ser un juego planeado para PlayStation 2 y financiado por Sony a convertirse en una obra multiplataforma publicada por Rockstar.

A pesar de los numerosos problemas que se produjeron y del trato abusivo de los directivos hacia los empleados, el talento de los trabajadores se tradujo en una obra con un nada desdeñable 89 en Metacritic y que logró vender más de 6 millones de unidades en todo el planeta. El videojuego se hizo famoso por mezclar algunas de las mecánicas famosas de la saga Grand Theft Auto con la acción pausada de un juego de misterio e investigación. De esta forma, la conducción y la movilidad por la ciudad de Los Ángeles es tan exquisita como en un videojuego de la franquicia estrella de Rockstar, pero al mismo tiempo tendremos que pararnos en las escenas del delito para encontrar, estudiar y conectar las pistas para finalmente interrogar a los sospechosos.

Con motivo del relanzamiento en las consolas actuales, Rockstar ha aprovechado para adaptar nuevas características, incluyendo los controles de movimiento de Nintendo Switch, que permiten analizar las pistas moviendo los objetos que cogemos, recordando a lo que hicimos con numerosos juegos con el mando de Wii durante la pasada generación.

¿Poli bueno o poli malo?

L.A. Noire es una auténtica novela negra convertida en videojuego. Ambientado en el turbulento y violento Los Ángeles de finales de la década de 1940, en este videojuego encarnamos a Cole Phelps, un joven detective de policía casi perfecto. Con solo 27 años, este veterano de la Segunda Guerra Mundial es todo un héroe de guerra que fue condecorado tras su excepcional actuación en Okinawa. Gracias a sus excelentes dotes como detective, enseguida es ascendido y nos encontraremos resolviendo un caso tras otro.

Cole es un personaje idealista y que se verá rodeado por unos compañeros que a veces no se diferencian tanto de los delincuentes a los que persiguen. Eso nos hará ver que a menudo las tramas de corrupción están protagonizadas por personajes más grises que negros y que en muchas ocasiones hacen que los engranajes sigan funcionando, ya sea por parte de un bando como de otro. L.A. Noire se centra mucho en la figura de su protagonista, Cole Phelps; es un personaje muy humano que es capaz de hacer gala de idealismo y justicia sin problemas delante de delincuentes y compañeros, pero que también se calla delante de sus superiores.

Tiene sus contradicciones, comete errores y duda: es un personaje al que cogeremos afecto a lo largo de la historia, a pesar de que, como todos, tiene sus defectos. Cole Phelps tiene poco que envidiarle a muchos personajes protagonistas famosos del cine negro.

La historia es fantástica: a veces se pasa de peliculera y nos quiere recordar que estamos en un videojuego más de lo que nos gustaría, pero L.A. Noire es un título maduro, trabajado y que tiene unos muy buenos guionistas detrás. Los casos también son muy interesantes y están muy bien hilados. A pesar de que vayamos armados con una pistola y que podamos tener acceso a un gran arsenal para acabar a tiros con los delincuentes, nuestra mejor arma para superar los casos seguirá siendo nuestro cerebro.

Librando a Los Ángeles del crimen

L.A. Noire se estructura en casos, y cada uno funciona como un capítulo con su propia estructura: desde la comisaría se nos informará de que ha ocurrido un delito, y desde ahí tendremos que dirigirnos a la escena del crimen para investigarla y hallar pistas. Una vez que tengamos datos suficientes, podremos interrogar a los testigos, y gracias a dichas charlas podremos conocer más implicados y lugares relacionados con el delito.

De esa forma, como si de las ramas de un “árbol” se tratara, cada paso nos dirige hacia nuevos personajes y localizaciones, que a su vez nos llevan hacia otros destinos a los que tendremos que desplazarnos en coche. Al final, acabaremos llegando hasta uno o varios sospechosos: tendremos que acusar a uno de ellos cuando haya dudas o capturar al delincuente en cuestión para cerrar el caso.

Según nuestro desempeño se nos otorgará una puntuación, ya que según cómo consigamos resolverlos podremos conocer toda la información de los delitos o incluso detener a las personas adecuadas o de manera correcta. Y es que si capturamos a un delincuente con pocas pruebas, evidentemente eso repercutirá en nuestra calidad como detectives. Dicha característica implica un importante potencial rejugable, ya que siempre podemos volver a jugar los casos que hemos acabado para sacarles todo su jugo.

Este esquema puede parecer repetitivo, pero no lo es en absoluto, a pesar de que algunos casos tienen estructuras similares y algunas localizaciones se parecen (llegará un momento en el que dejaréis de contar los bares que visitáis) porque cada caso es distinto y está plenamente diferenciado, salvo aquellos que guardan una relación entre sí y deben verse como un gran caso por sí mismo.

Sin embargo, es importante remarcar una cosa: a pesar de los elementos de conducción y que el minimapa recuerda a Gran Theft Auto, los parecidos con L.A. Noire son anecdóticos: si un jugador quiere acción, disparar a todo lo que se mueva e ir por ahí atropellando peatones, este no es su videojuego. Cole Phelps es un policía, y como tal nuestro objetivo es hacer el bien y capturar a los delincuentes, no ser uno de ellos. De hecho, si estropeamos el mobiliario urbano, tenemos accidentes de tráfico o dañamos a los transeúntes, todo ello repercutirá de manera negativa en nuestra valoración al terminar el caso, a pesar de que a veces sea muy difícil no llevarse alguna que otra farola por delante cuando nos toque perseguir a algún delincuente. ¿Que queremos hacer el cabra? Pues hay una solución a ello: comprar Grand Theft Auto V y no buscar aquí lo que L.A. Noire no va a darnos.

A pesar de ello, hay muchas partes de acción: en ocasiones tendremos que entrar a tiros en plan Rambo en edificios dominados por mafias enteras y reducirles, y en otras habrá que perseguir a delincuentes o pelear contra ellos a puñetazo limpio. Se entiende que se ha hecho para que haya siempre variedad, pero quizá pueda parecer algo forzado: si ser policía es tan increíblemente peligroso, lo normal es que pocos de ellos consigan sobrevivir.

También, habrá ocasiones en las que la acción se vea forzada porque no tendrá sentido: da la impresión de que algunos momentos de disparos están en L.A. Noire solo para satisfacer a ese público que busca “un GTA de policías” en un videojuego que debería destacar por dar un peso muy pasivo a la acción.

A pesar de todo, cabe reseñar que el juego se siente interesante en todo momento y que los casos son lo suficientemente entretenidos y variados como para disfrutarlos al máximo. Sin embargo, exige del jugador un cierto nivel de madurez. El +18 en la portada no es su mayor defensa contra niños o adolescentes, sino su trama: es absorbente, inteligente y está bien hilada, pero está pensada claramente para un público adulto. Sus personajes y situaciones no tienen nada que envidiar a una película o novela negra.

Ambientación de cine hollywoodense

L.A. Noire ha quedado algo desfasado gráficamente hablando, y se nota bastante si lo comparamos con las obras de nueva generación, o al menos así ocurre en Nintendo Switch. En la consola de Nintendo la mejora gráfica ha sido escasa, y lo cierto es que el juego se ve antiguo. Sin embargo, por las expresiones faciales no ha pasado el tiempo: en su día, L.A. Noire fue uno de los pioneros de animación con actores reales, y lo cierto es que se nota. Sin embargo, en PlayStation 4 y Xbox One el juego sí ha recibido un pequeño ajuste gráfico para ser adaptado a los nuevos tiempos.

Los personajes parece que están vivos, y se nota que están siendo interpretados por magníficos actores. Por el trabajo de estos artistas no ha pasado el tiempo, y lo cierto es que L.A. Noire sigue teniendo capacidad de sorprender en este aspecto. Sin embargo, eso tiene un pequeño problema. Como se le dio tanta importancia en su día a este elemento de reconocimiento facial por cuestiones de marketing, se ha utilizado como núcleo jugable en los interrogatorios: a menudo podremos saber si una persona está mintiendo en un interrogatorio gracias a sus expresiones faciales. ¿Cuál es el impedimento? Que a veces la única pista que tendremos para saber si nos engaña es esa, y a menudo será muy difícil adivinarlo porque no habrá forma de conectar incoherencias o errores.

El sistema de interrogatorios a veces peca de ser algo simple, ya que tenemos tres opciones: “poli malo”, “poli bueno” y “acusar”. Con la primera daremos a entender que no creemos al interrogado, con la segunda sí y con acusar tendremos que enseñar una prueba que demuestre una mentira o incoherencia. A veces sentiremos que con estas opciones no tenemos suficiente o que una prueba que debería haber servido para acusar no funciona por cuestiones de mecánica jugable. Aún con todo, es efectivo, funciona bien y sirve para que mantengamos el interés y ganas de interrogar: fijarnos en las caras de los NPC e intentar saber qué ocultan es siempre divertido e interesante.

La banda sonora también es genial y ambienta a la perfección el estilo de vida de Los Ángeles de la posguerra. Hay canciones reales que suenan “muy de la época” y el doblaje es realmente sobresaliente. En cuestión de ambientación, L.A. Noire consigue lo que propone: un detalle tan banal como darle importancia a quién lleva sombrero y quién no es prueba de ello, por ejemplo.

Además, el juego es muy largo e incluye todos los casos DLC, lo cual es un acierto. Ver el final nos llevará un mínimo de 35 horas, y si a ello le sumamos la posibilidad de desbloquear todos los coches y trajes ocultos y superar los casos opcionales de crimen callejero, la duración puede superar las 50 horas con muchísima facilidad. Además, para completar los casos al 100% tendremos que rejugarlos de nuevo y con mucha atención, por lo que la vida útil de L.A. Noire puede alargarse mucho más de lo que podría parecer en un primer momento.

Al poseer todos los DLC, esta remasterización es una oportunidad ideal para disfrutar de esta grandísima obra de la pasada generación para aquellos que no lo hicieron. Y para los que ya lo disfrutaron en 2011: en PlayStation 4 y Xbox One ha habido una mejora gráfica, mientras que en Nintendo Switch es completamente portátil y además posee interesantes controles por movimiento. Gracias al trabajo que se hizo con L.A. Noire en su día, el videojuego sigue luciendo impresionante y sigue siendo muy recomendable, sobre todo para aquellos usuarios que quieran algo más que acción a raudales en muchos triple A.

La versión analizada es la de Nintendo Switch.

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Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Ramón Oliver hace 4 meses, 2 semanas.

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