Fire Emblem Gaiden (1992) es un videojuego poco conocido. No solo por lo antiguo que es, sino porque nunca salió de Japón. Ahora, la historia de Alm y Celica llega por fin a Occidente con un remake cuyos parecidos con el cartucho original de NES parecen más bien guiños y cameos que una verdadera base. Con una historia renovada y revisada y una jugabilidad a la altura de la actualidad, el viejo Gaiden se convierte en el genial Fire Emblem Echoes: Shadows of Valentia.

La saga Fire Emblem es muy famosa y uno de los nombres clave de Nintendo, pero eso no siempre ha sido así. Antes de la explosión de Fire Emblem Awakening (2012), la saga era de nicho, y si nos vamos a antes de la llegada de Fire Emblem: Blazing Sword (2003, con el título occidentalizado de “Fire Emblem” a secas), ningún juego de la serie había salido de Japón. A pesar de que cueste creerlo hoy, la franquicia se dio a conocer de verdad en Occidente con la llegada de Super Smash Bros. Melee (2001), juego en el que Marth y Roy eran personajes jugables desbloqueables. Por esa razón, muchos nos preguntamos en su día quiénes eran esos espadachines humanos de estilo anime que de repente aparecían para pelear contra Mario, Link, Kirby o Pikachu. A estas alturas resulta inverosímil, ¿verdad?

Debido a que tardó mucho en producirse ese incomprensible desembarco occidental (la saga se desarrolla en un claro ambiente medieval europeo), nos perdimos grandes videojuegos, incluyendo no solo al Fire Emblem original que protagoniza Marth (1990), sino al increíble Genealogy of the Holy War (1996) o el juego en el que se basa este remake: Fire Emblem Gaiden.

El reto que ha decidido afrontar Intelligent Systems con Shadows of Valentia es importante: convertir en un juego moderno y a la altura a un título antiguo, obsoleto en lo jugable y con una historia sencilla. ¿Y qué tal el resultado? Seguid leyendo.

El destino de Alm y Celica

La historia de esta obra nos cuenta que el continente de Valentia está separado en dos reinos en equilibrio gracias al apoyo de dos dioses. Tras una larga guerra entre ellos, se decidió crear un pacto divino de no agresión para asegurar la paz y el progreso en los dos reinos, tras concluir que la unificación era imposible por los diferentes puntos de vista de los dos dioses.

Duma, al frente del frío reino de Rigel, consideraba que los humanos tenían que ser controlados por la fuerza, ya que pensaba que sin ella se corrompen. Esa idea provocó que los rigelianos se curtieran por la crueldad de su dios y el país acabó convirtiéndose en una poderosa potencia militar. Por su parte, Mila, que decidió proteger Zofia, consideraba que los dioses debían ayudar en lo posible a los humanos para permitir que vivieran con placeres y comodidad. Eso provocó que el reino prosperara, pero finalmente los zofianos se dejaron llevar por la depravación y la despreocupación.

Ahora, Valentia se encuentra al borde de la guerra entre los dos reinos y dos personas portadoras de la Marca, sin saberlo, serán las encargadas de devolver el equilibrio al continente…

De esta forma, a lo largo del juego, nos pondremos al frente de las armadas de Alm y Celica para acabar con los conflictos y buscar la paz, cada uno por su lado y siguiendo los dictados de su corazón. ¿Quién tiene razón? ¿Aquel que considera que la guerra debe cortarse por la fuerza o la que piensa que debemos buscar a los dioses para que nos ayuden?

La guerra es estrategia

Esto es un Fire Emblem, un RPG Estratégico. Como en todas las entregas de la saga, la preparación de nuestras unidades y su equipamiento, así como las decisiones que tomemos durante los mapas, son la clave para salir airosos de cada batalla con el menor número de bajas posible. Tanto con Alm como con Celica contamos con ejércitos pequeños y cada unidad tiene su propio nombre: saber quién es cada personaje y en qué destaca nos servirá para maximizar su rendimiento en el campo de batalla.

El juego se desarrolla en una cuadrícula en la que podemos mover a nuestras unidades, y una vez que hayamos terminado las acciones pertinentes, el enemigo se encargará de realizar sus movimientos. Sí, esto es un Fire Emblem con todas las letras, pero como es un remake de Gaiden, Intelligent Systems ha optado por realizar algunos cambios jugables inspirados en el juego original. En esta ocasión, el clásico triángulo de armas o el comando Agrupar no existen, la magia consume PV y los arqueros tienen un rango de ataque enorme. También cambia el sistema de promoción y de clases en un guiño al juego original.

Además, como en Gaiden, hay mazmorras con encuentros (no aleatorios, por suerte) y pueblos en los que podemos conseguir víveres e interactuar con diversos NPC. Se nota que Intelligent Systems ha querido hacer un Fire Emblem clásico sin ignorar los avances actuales, ya que a cada elemento añejo se le suman otros modernos.

Jugablemente mantiene el tipo y los mapas son divertidos y retantes. ¿El problema? Siguen la estructura de NES, con todo lo que eso conlleva. Hay muchísimos más que en otros Fire Emblem, pero son muy simples y poco variados. Por esa razón no encontramos en Echoes la variedad de situaciones estratégicas que vimos en Awakening, Conquista o incluso los Fire Emblem de Game Boy Advance.

La guerra también puede ser bonita

Fire Emblem Echoes: Shadows of Valentia es un juego bello. Gráficamente recuerda más a un cuento que a un anime (o a películas como Your Name o El Viaje de Chihiro antes que a un shonen clásico), a diferencia de lo que ocurre con Awakening o Fates. La banda sonora también es preciosa: cuesta creer que la mayor parte de esas canciones hayan tenido su origen en NES. El juego, además, cuenta con un doblaje en inglés total de todas sus conversaciones, cosa nunca vista en otros títulos de la serie.

Aparte, la historia de la relación entre Alm y Celica es la más bonita que se ha visto hasta ahora en ningún Fire Emblem. De hecho, es difícil pensar en algo parecido en casi cualquier videojuego de Nintendo, contando algunas excepciones. Echoes también tiene una de las mejores tramas que ha tenido la saga Fire Emblem, bastante superior a la vista en Awakening o Fates. La historia es algo más adulta y tiene en cuenta los problemas que causan las guerras: si una unidad muere (con la opción correspondiente activada) lo hace para siempre y sus compañeros no lo olvidan. Además, los personajes son más serios, profundos y algo más realistas que los de otros Fire Emblem.

A un fan de la franquicia y de los juegos de estrategia en general le costará mucho olvidar a Alm y Celica. Es verdad que su corazón de NES hace que sea el Fire Emblem de 3DS menos innovador y que los mapas sean bastante más sencillos que los vistos en otras entregas recientes, pero también lo hace distinto a su manera e incluye la exploración de poblados y mazmorras y muchos diálogos doblados. Es una obra muy cuidada y en la que se nota que sus desarrolladores han puesto cariño y dedicación.

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Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Ramón Oliver hace 3 semanas.

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